Uveítis en perros y gatos: el ojo rojo que no puede esperar

Un ojo rojo, entrecerrado y lagrimeante rara vez es "una conjuntivitis que se pasa sola". Cuando la inflamación viene desde dentro del globo ocular hablamos de uveítis: un cuadro doloroso, muchas veces señal de una enfermedad sistémica, y una de las causas evitables de ceguera en perros y gatos.
Qué es la uveítis
La úvea es la capa vascular del ojo y está formada por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Cuando se inflaman las estructuras anteriores (iris y cuerpo ciliar) hablamos de uveítis anterior o iridociclitis; si se compromete la coroides, de uveítis posterior o coriorretinitis. La inflamación rompe la barrera hemato-ocular y deja escapar proteínas y células hacia el humor acuoso, lo que enturbia el interior del ojo y desencadena dolor intenso por espasmo del músculo ciliar.
Signos que el tutor sí puede notar en casa
- Ojo entrecerrado (blefaroespasmo) y lagrimeo: el animal rehúye la luz y a veces se frota contra muebles o alfombras.
- Enrojecimiento profundo: no solo la conjuntiva, también los vasos alrededor de la córnea se ven congestivos.
- Pupila pequeña (miosis) y perezosa: a diferencia del glaucoma, donde suele estar dilatada.
- Ojo "turbio" o apagado: por edema corneal o por células suspendidas en el humor acuoso.
- Sangre o pus visible en la cámara anterior: hifema o hipopión, siempre motivo de urgencia.
- Cambio de color del iris, especialmente en gatos, donde puede aparecer un tono más oscuro o parchado.
Ante cualquiera de estos signos corresponde consultar el mismo día. Es un cuadro que se atiende como prioridad en el triaje de urgencias, porque cada hora de inflamación no controlada suma daño estructural.
Por qué la uveítis casi nunca es "solo del ojo"
La úvea es un tejido muy vascularizado: todo lo que circula por la sangre puede inflamarla. Por eso el diagnóstico correcto casi siempre implica mirar más allá del ojo. Las causas se agrupan en dos grandes bloques:
- Oculares: traumatismos contusos o penetrantes, úlceras corneales que producen uveítis refleja, cataratas maduras o hipermaduras que liberan proteínas del cristalino, luxación de cristalino y tumores intraoculares.
- Sistémicas: en gatos destacan la peritonitis infecciosa felina, la leucemia felina y el virus de inmunodeficiencia, la toxoplasmosis y el herpesvirus felino. En perros, enfermedades transmitidas por garrapatas como la ehrlichiosis y la anaplasmosis, brucelosis, leptospirosis, procesos inmunomediados y neoplasias como el linfoma.
La leishmaniosis, causa clásica en el Mediterráneo, no es un diagnóstico habitual en Chile; en cambio sí lo son las enfermedades por garrapatas en zonas donde el control antiparasitario externo es irregular. Por eso el historial de viajes, el estado de desparasitación y la convivencia con otros animales son parte del examen, no un detalle administrativo.
Cómo se estudia en la consulta
El abordaje combina oftalmología y medicina interna. Un protocolo razonable incluye:
- Examen oftalmológico completo con luz focal y magnificación, evaluando reflejos pupilares y transparencia de medios.
- Tinción con fluoresceína para descartar úlcera antes de decidir el tratamiento, porque los corticoides tópicos están contraindicados si hay pérdida de epitelio corneal.
- Tonometría: en la uveítis la presión intraocular suele estar baja; si sube, hay que sospechar glaucoma secundario.
- Hemograma, perfil bioquímico y presión arterial, más serologías dirigidas según la especie y la sospecha clínica.
- Ecografía ocular cuando los medios están opacos y no se puede visualizar el fondo del ojo.
Todo esto genera datos que solo sirven si quedan comparables en el tiempo: presión intraocular por ojo, resultados de laboratorio y evolución de la medicación. Registrar cada control en la ficha clínica electrónica permite ver la curva completa del paciente en vez de reconstruirla a mano en cada visita.
Tratamiento: controlar la inflamación y tratar la causa
El tratamiento tiene tres frentes simultáneos. Primero, frenar la inflamación con corticoides o antiinflamatorios no esteroidales tópicos —y sistémicos cuando el compromiso es posterior o bilateral—. Segundo, controlar el dolor y prevenir sinequias con midriáticos-ciclopléjicos, que relajan el espasmo del cuerpo ciliar y evitan que el iris quede adherido al cristalino. Tercero, tratar la enfermedad de base, sin la cual el ojo recae apenas se retira la medicación.
Las complicaciones son la razón de la urgencia: glaucoma secundario por bloqueo del drenaje, cataratas, desprendimiento de retina, sinequias permanentes y, en casos crónicos, atrofia del globo ocular. Un paciente tratado en las primeras horas suele conservar la visión; uno que llega a la semana, muchas veces ya no.
Seguimiento: lo que marca la diferencia
La uveítis exige controles frecuentes durante las primeras dos semanas y un retiro gradual de la medicación. Es un tratamiento fácil de abandonar cuando el ojo "se ve mejor", justo antes de que la inflamación esté realmente resuelta. Programar los controles al momento del alta y apoyarlos con recordatorios automáticos reduce las recaídas y evita que un caso recuperable termine en un ojo ciego y doloroso.
Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo una conjuntivitis de una uveítis en mi perro?
En la conjuntivitis el enrojecimiento es superficial y el animal está cómodo; en la uveítis hay dolor evidente, el ojo se mantiene entrecerrado, la pupila suele verse pequeña y el interior del ojo puede lucir turbio. Ante la duda, conviene que un veterinario mida la presión intraocular el mismo día.
¿La uveítis en gatos siempre significa una enfermedad grave?
No siempre, pero en gatos la uveítis bilateral obliga a descartar enfermedades infecciosas como PIF, leucemia felina, inmunodeficiencia felina y toxoplasmosis. Por eso el estudio incluye exámenes de sangre y serologías además del examen ocular.
¿Puedo usar un colirio con corticoides que me sobró de otro tratamiento?
No. Si hay una úlcera en la córnea, un corticoide tópico puede profundizarla y perforar el ojo. El uso de estos colirios requiere una tinción con fluoresceína previa hecha por el veterinario.
¿Cuántos controles necesita un paciente con uveítis?
Habitualmente un control a las 48–72 horas y luego semanal hasta el retiro completo de la medicación, midiendo presión intraocular en cada visita. Dejar la serie de controles agendada desde el alta, con recordatorios automáticos como los de Wirevet, es la forma más simple de evitar abandonos a mitad del tratamiento.
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