Anaplasmosis canina: la enfermedad de la garrapata

Veterinario revisando a un perro para detectar garrapatas transmisoras de anaplasmosis canina

Detrás de una garrapata puede esconderse mucho más que una molestia. La anaplasmosis canina es una de las enfermedades transmitidas por garrapatas que más pasa desapercibida: sus síntomas son vagos —fiebre, decaimiento, falta de apetito— y se confunden con muchos otros cuadros. Conocerla ayuda a detectarla a tiempo y, sobre todo, a prevenirla.

Qué es la anaplasmosis canina

La anaplasmosis es una infección causada por bacterias del género Anaplasma, transmitidas por la picadura de garrapatas. En perros hay dos especies relevantes:

  • Anaplasma platys: infecta las plaquetas y produce una trombocitopenia cíclica (bajas repetidas del número de plaquetas). En Chile se ha identificado como uno de los agentes asociados a la ehrlichiosis canina.
  • Anaplasma phagocytophilum: infecta los neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco) y suele dar un cuadro más sistémico, que puede incluir cojera por inflamación de las articulaciones.

En nuestro país, la garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus) es el principal parásito que infesta a los perros y actúa como vector de varias de estas enfermedades. Por eso la anaplasmosis suele ir de la mano de otras infecciones transmitidas por la misma garrapata.

Cómo se contagia

El contagio ocurre cuando una garrapata infectada se alimenta de la sangre del perro. La bacteria pasa a la circulación y comienza a infectar las células. No se transmite directamente de perro a perro ni de perro a persona por contacto: la garrapata es el eslabón imprescindible. Por eso el control de garrapatas es, literalmente, el control de la enfermedad.

Síntomas: por qué es difícil de detectar

Los signos suelen ser inespecíficos y aparecer una a tres semanas después de la picadura. Los más frecuentes son:

  • Fiebre y decaimiento.
  • Falta de apetito y pérdida de peso.
  • Aumento de tamaño de ganglios y del bazo (esplenomegalia).
  • Tendencia al sangrado: puntos rojos en las mucosas (petequias) o hematomas.
  • Cojera o rigidez cuando hay compromiso articular.

Como muchos de estos síntomas se parecen a los de otras enfermedades por garrapatas —como la ehrlichiosis o la babesiosis—, el diagnóstico requiere exámenes específicos y no basta la sola sospecha clínica.

Diagnóstico

El veterinario combina la historia (contacto con garrapatas) con exámenes de laboratorio. Los más usados son:

  • Hemograma: muchas veces muestra trombocitopenia (plaquetas bajas), la pista más orientadora.
  • Frotis sanguíneo: a veces se observan las inclusiones bacterianas dentro de las células.
  • Test rápidos (ELISA) y PCR: detectan anticuerpos o el material genético del Anaplasma y ayudan a diferenciarlo de otras infecciones.

Contar con los resultados de laboratorio integrados a la ficha del paciente —como permite un laboratorio conectado a la historia clínica— facilita comparar hemogramas en el tiempo y confirmar la recuperación de las plaquetas.

Tratamiento

La anaplasmosis suele responder bien a antibióticos del grupo de las tetraciclinas (la doxiciclina es el más habitual), indicados por el veterinario durante el tiempo que corresponda a cada caso. Muchos perros mejoran de forma notable en los primeros días de tratamiento. En cuadros con anemia o sangrados importantes puede requerirse hospitalización y soporte. Nunca se debe medicar por cuenta propia: la dosis, el fármaco y la duración los define el profesional.

Prevención: la garrapata es el objetivo

La mejor forma de evitar la anaplasmosis es impedir la picadura de garrapatas:

  • Usar antiparasitarios externos con acción acaricida de forma constante y durante todo el año, según indique el veterinario.
  • Revisar al perro tras paseos por pasto o zonas rurales y retirar las garrapatas cuanto antes: mientras menos tiempo estén adheridas, menor el riesgo de transmisión.
  • Controlar el ambiente (patios, camas, rincones) donde la garrapata café completa su ciclo.

Puedes profundizar en el control de estos parásitos en nuestra guía sobre pulgas y garrapatas. En la clínica, programar la desparasitación externa como un recordatorio automático ayuda a que ningún paciente quede sin cobertura entre una dosis y otra, que es cuando aparecen los contagios.

Preguntas frecuentes

¿La anaplasmosis canina se contagia a las personas?

Existen especies de Anaplasma que pueden afectar a humanos, pero el contagio se produce por la picadura de una garrapata infectada, no por contacto directo con el perro enfermo. Controlar las garrapatas protege tanto a la mascota como a la familia.

¿En qué se diferencia de la ehrlichiosis?

Ambas se transmiten por la misma garrapata café del perro y dan síntomas parecidos, pero son bacterias distintas. Suelen presentarse juntas, por lo que el veterinario pide exámenes específicos (test rápidos o PCR) para identificar cuál o cuáles están presentes.

¿Un perro se puede volver a contagiar?

Sí. Superar la infección no genera inmunidad permanente, así que un perro tratado puede volver a enfermar si lo pica otra garrapata infectada. Por eso la prevención antiparasitaria constante es clave incluso después de la recuperación.

¿Cuánto tarda en aparecer la enfermedad tras la picadura?

Los síntomas suelen aparecer entre una y tres semanas después de la picadura de la garrapata. Como son signos inespecíficos, ante fiebre, decaimiento o falta de apetito conviene consultar al veterinario y mencionar cualquier contacto reciente con garrapatas.

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