Ehrlichiosis canina: la enfermedad que transmite la garrapata

Una garrapata diminuta puede desencadenar una enfermedad grave y, a veces, mortal. La ehrlichiosis canina es una de las infecciones transmitidas por garrapatas más temidas, porque puede pasar desapercibida durante meses y reaparecer cuando el daño ya está hecho. Conocerla a tiempo marca la diferencia entre una recuperación completa y una complicación seria.
Qué es la ehrlichiosis canina
La ehrlichiosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Ehrlichia —principalmente Ehrlichia canis— que invaden los glóbulos blancos del perro. La transmite la picadura de la garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus), la misma que prolifera en patios, casas y perreras de buena parte de Chile. No se contagia por contacto directo entre perros ni de la mascota a las personas: la garrapata es el vehículo imprescindible.
Las tres fases de la enfermedad
La ehrlichiosis evoluciona en etapas, y entenderlas ayuda a no bajar la guardia:
- Fase aguda: aparece entre una y tres semanas después de la picadura. Hay fiebre, decaimiento, falta de apetito y ganglios inflamados.
- Fase subclínica: los síntomas ceden y el perro parece sano, pero la bacteria sigue presente. Puede durar meses o años sin que el tutor sospeche nada.
- Fase crónica: la más peligrosa. El sistema inmune y la médula ósea se deterioran, con sangrados, anemia y caída de plaquetas que pueden poner en riesgo la vida.
Síntomas que deben encender la alerta
Los signos varían según la fase, pero los más frecuentes son:
- Fiebre y apatía: el perro está decaído, sin ganas de jugar ni comer.
- Pérdida de peso progresiva y debilidad general.
- Sangrados: epistaxis (sangre por la nariz), pequeñas manchas en la piel o encías (petequias) y moretones.
- Palidez de mucosas por la anemia y ganglios linfáticos aumentados de tamaño.
- En casos avanzados, problemas oculares, dolor articular o signos neurológicos.
Diagnóstico
Como los síntomas se confunden con otras enfermedades, el diagnóstico se apoya en varias pruebas: un hemograma que suele mostrar plaquetas bajas, tests serológicos rápidos que detectan anticuerpos y técnicas de PCR que identifican el ADN de la bacteria. La historia clínica es decisiva: saber si el perro tuvo garrapatas, viajó a zonas endémicas o convive con otros perros infectados orienta al veterinario. Tener ese contexto siempre a mano, en una ficha clínica electrónica que reúna antecedentes, exámenes y tratamientos previos, acelera el diagnóstico y evita repetir estudios.
Tratamiento y pronóstico
El tratamiento de elección es la doxiciclina, un antibiótico que se administra durante varias semanas (habitualmente alrededor de un mes) siempre bajo prescripción veterinaria. En los casos detectados en fase aguda la respuesta suele ser muy buena y la mejoría se nota en pocos días. Los cuadros crónicos, en cambio, pueden requerir transfusiones, terapia de soporte y un seguimiento prolongado, con pronóstico más reservado. Completar el tratamiento y repetir los controles es fundamental: abandonarlo antes de tiempo favorece recaídas. La consulta queda registrada en la ficha y los recordatorios automáticos ayudan a que el tutor no falte a los controles de seguimiento.
Prevención: la mejor estrategia
Como no existe una vacuna, prevenir la picadura es la única defensa real. Las medidas más efectivas son:
- Antiparasitarios externos al día: pipetas, collares o comprimidos que repelen y matan garrapatas, según indicación veterinaria.
- Revisar al perro tras los paseos, sobre todo en cuello, orejas, axilas y entre los dedos.
- Controlar el ambiente: la garrapata café vive en grietas, camas y patios, así que la higiene del entorno es clave.
- Retirar las garrapatas correctamente y consultar ante cualquier síntoma sospechoso.
Si quieres profundizar en el control de estos parásitos, revisa también nuestra guía sobre pulgas y garrapatas en mascotas y el valor de los planes de salud preventiva para anticiparte a las enfermedades antes de que aparezcan.
Preguntas frecuentes
¿La ehrlichiosis canina se contagia a las personas?
No se transmite directamente del perro a las personas ni entre perros. El contagio ocurre exclusivamente por la picadura de una garrapata infectada, por lo que controlar las garrapatas protege tanto a la mascota como al hogar.
¿Mi perro puede tener ehrlichiosis aunque se vea sano?
Sí. Tras la fase aguda existe una fase subclínica en la que el perro parece recuperado, pero la bacteria sigue presente durante meses o años. Por eso conviene controlar a perros con antecedentes de garrapatas aunque no muestren síntomas.
¿Cuánto dura el tratamiento con doxiciclina?
Suele administrarse durante varias semanas, habitualmente alrededor de un mes, siempre bajo prescripción veterinaria. Es importante completar todo el ciclo y asistir a los controles, ya que suspenderlo antes favorece las recaídas.
¿Cómo evito que mi perro se contagie?
Mantén al día los antiparasitarios externos, revisa al perro tras cada paseo y controla las garrapatas del ambiente. Como no hay vacuna, la prevención de la picadura es la única defensa real, complementada con controles veterinarios regulares.
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