Poliartritis inmunomediada en perros: fiebre, rigidez y cómo se trata

Un perro con fiebre, que se mueve “como sobre vidrios” y no quiere levantarse, puede no tener una lesión ni artrosis, sino una poliartritis inmunomediada (PAIM o IMPA, por su sigla en inglés). Es la causa más frecuente de inflamación en varias articulaciones a la vez en el perro, y también una de las causas más comunes de fiebre de origen desconocido.
Qué es la poliartritis inmunomediada
En la poliartritis inmunomediada, el sistema inmune provoca una inflamación de la membrana sinovial de dos o más articulaciones, sin que exista una infección en ellas. Se clasifica en dos grandes grupos:
- No erosiva: la más común. No destruye el cartílago ni el hueso, y dentro de ella el tipo I o idiopático (sin causa identificable) representa alrededor del 50 al 65 % de los casos.
- Reactiva o secundaria (tipos II a IV): asociada a infecciones a distancia, enfermedades transmitidas por garrapatas, neoplasias, enfermedad gastrointestinal o reacciones a fármacos.
- Erosiva: poco frecuente, similar a la artritis reumatoide humana, con daño progresivo del cartílago.
Puede afectar a cualquier perro, aunque se describe una predisposición en razas como akita, bóxer, shar pei, weimaraner, boyero de Berna, beagle y spaniels. Suele presentarse en adultos jóvenes y de mediana edad.
Signos que deben hacer sospechar
- Rigidez y marcha “en puntillas”, sobre todo al levantarse, con pasos cortos.
- Cojera que cambia de pata o que no se localiza en una sola extremidad.
- Fiebre, decaimiento y falta de apetito, a veces como único signo evidente.
- Articulaciones aumentadas de volumen o dolorosas, con frecuencia carpos y tarsos.
- Resistencia a subir escaleras, saltar o caminar, que el tutor confunde con dolor de espalda.
Como muchos perros no muestran una cojera clara, el cuadro se parece a otras causas de fiebre en perros o de claudicación. Por eso la poliartritis debe estar en la lista de diagnósticos diferenciales de todo perro febril sin foco aparente.
Cómo se diagnostica
La herramienta clave es la artrocentesis: extraer una pequeña muestra de líquido sinovial de varias articulaciones, idealmente al menos cuatro, incluso de las que no parecen inflamadas. En la poliartritis inmunomediada el líquido suele verse turbio, menos viscoso y con un aumento marcado de neutrófilos no degenerados, sin agentes infecciosos.
- Hemograma, bioquímica y orina: para evaluar el estado general y buscar enfermedad concomitante.
- Descartar enfermedades transmitidas por garrapatas: en Chile se diagnostican ehrlichiosis y anaplasmosis, que pueden causar poliartritis y se tratan con antibióticos, no con inmunosupresión.
- Imagenología: radiografías de articulaciones para distinguir formas erosivas, y radiografía de tórax o ecografía abdominal para buscar un foco infeccioso o un tumor que explique una forma reactiva.
- Cultivo del líquido sinovial cuando hay dudas de artritis séptica.
Tratamiento y seguimiento
En la forma idiopática el tratamiento de base son los corticoides en dosis inmunosupresoras, que habitualmente producen una mejoría rápida. Una vez lograda la remisión, la dosis se reduce de forma gradual durante varios meses. Cuando el perro no responde o recae al bajar la dosis, el especialista puede agregar un segundo inmunosupresor.
La respuesta inicial suele ser buena: en un estudio publicado en 2025 en el Journal of Veterinary Internal Medicine con 119 perros con poliartritis idiopática, el 95,8 % alcanzó la remisión. Sin embargo, las recaídas fueron frecuentes: alrededor del 43 % a los 6 meses y del 61 % al año en los perros con seguimiento disponible.
- No suspender ni bajar la medicación por cuenta propia: la reducción se hace según controles clínicos y, a veces, nuevas artrocentesis.
- Vigilar efectos adversos de los corticoides: sed y orina abundantes, hambre aumentada, jadeo y pérdida de masa muscular.
- Mantener un peso adecuado y ejercicio controlado durante la recuperación.
Un paciente crónico que exige orden
Por sus recaídas y su tratamiento prolongado, la poliartritis inmunomediada es un ejemplo claro de paciente crónico. Con Wirevet, la clínica registra en la ficha clínica cada artrocentesis, el esquema de reducción de dosis y los resultados de laboratorio en una línea de tiempo, y puede programar recordatorios para cada control. Los seguimientos que no requieren examen físico pueden resolverse por telemedicina.
Preguntas frecuentes
¿La poliartritis inmunomediada en perros tiene cura?
Muchos perros logran la remisión con tratamiento y algunos pueden suspender la medicación tras varios meses. Sin embargo, las recaídas son frecuentes, por lo que se considera una enfermedad que requiere controles periódicos a largo plazo.
¿Cómo se diferencia de la artrosis?
La artrosis es degenerativa, avanza lentamente y no suele causar fiebre. La poliartritis inmunomediada aparece de forma más aguda, afecta varias articulaciones a la vez y con frecuencia se acompaña de fiebre y decaimiento; se confirma analizando el líquido articular.
¿Por cuánto tiempo debe tomar corticoides mi perro?
Generalmente varios meses: la dosis se baja poco a poco una vez controlados los signos, según la evolución y los controles del veterinario. Suspenderlos de golpe puede provocar una recaída o efectos adversos.
¿Las garrapatas pueden causar poliartritis en perros?
Sí. Enfermedades transmitidas por garrapatas como la ehrlichiosis y la anaplasmosis pueden provocar inflamación articular, y su tratamiento es antibiótico. En clínicas que usan Wirevet, los resultados de esas pruebas quedan registrados en la ficha junto con el plan de tratamiento y sus controles.
¿Llevas pacientes crónicos con tratamientos largos?
Wirevet ordena ficha, exámenes, dosis y recordatorios de control en una sola línea de tiempo por paciente.