Mi perro cojea: causas de la claudicación y cuándo consultar

Médico veterinario revisando la pata de un perro que cojea durante la consulta

La cojera —o claudicación, en lenguaje clínico— es uno de los motivos de consulta más frecuentes en perros y también uno de los más engañosos: la misma pata levantada puede deberse a una espina clavada que se resuelve en dos minutos o a un tumor óseo que exige decisiones difíciles. Distinguir uno de otro empieza en casa, con lo que el tutor observa antes de llegar al box.

Qué significa exactamente que un perro cojee

Hablamos de claudicación cuando el perro apoya menos peso en una extremidad, altera su paso o directamente la mantiene en el aire. Casi siempre es una manifestación de dolor: el animal desplaza la carga para proteger la zona que le molesta. Por eso una cojera nunca es un tema estético ni un simple "mal apoyo"; es un síntoma que pide explicación.

Conviene fijarse en tres cosas antes de llamar a la clínica: qué pata es, si apareció de golpe o de a poco, y si empeora con el reposo o con el ejercicio. Esa información acota enormemente el diagnóstico.

Causas más frecuentes según cómo aparece

Las cojeras de aparición súbita suelen tener origen traumático o en la propia pata, mientras que las graduales apuntan a enfermedad articular o del desarrollo.

  • Problemas en la pata: una astilla o vidrio clavado, un corte en la almohadilla, una quemadura por pavimento caliente o una uña rota o partida duelen mucho y hacen cojear de un momento a otro.
  • Traumatismos y sobreesfuerzo: caídas, juegos bruscos con otros perros o paseos mucho más largos de lo habitual provocan contusiones, esguinces y, en los casos serios, fracturas óseas.
  • Rotura del ligamento cruzado: una de las lesiones ortopédicas más comunes en perros medianos y grandes; suele empezar con una cojera intermitente de una pata trasera que va a peor. Lo revisamos en detalle en ruptura de ligamento cruzado.
  • Enfermedad articular degenerativa: la artrosis aparece de forma lenta, empeora con el frío y se nota sobre todo al levantarse tras muchas horas echado.
  • Problemas del desarrollo: en cachorros y perros jóvenes de razas grandes hay que pensar en displasia de cadera, displasia de codo y panosteítis.
  • Luxación de rótula: típica de razas pequeñas, con ese salto característico de tres pasos en una pata y vuelta a la normalidad; está descrita en luxación de rótula.
  • Causas no ortopédicas: infecciones articulares u óseas, enfermedades transmitidas por garrapatas y dolor de origen neurológico, como en la hernia discal, también se expresan como cojera.

Señales que convierten la cojera en urgencia

No toda cojera necesita atención en la misma hora, pero hay banderas rojas que sí obligan a consultar de inmediato:

  • La pata cuelga, se ve deformada o el perro no la apoya en absoluto.
  • Hay herida abierta, hemorragia o hueso expuesto.
  • El perro tiembla, jadea sin calor, llora al tocarlo o se aísla: son signos de dolor intenso.
  • Aparece hinchazón dura y creciente sobre un hueso largo, sobre todo en razas gigantes de edad media o avanzada.
  • La cojera se acompaña de fiebre, decaimiento o falta de apetito.
  • El cuadro apareció después de un atropello o una caída de altura, aunque el perro camine.

Qué NO hacer en casa

El error más peligroso —y más frecuente— es dar al perro un analgésico humano. El ibuprofeno, el paracetamol y el diclofenaco son tóxicos para perros y gatos en dosis que para nosotros son normales, y pueden provocar úlceras digestivas o daño renal. Tampoco conviene masajear una zona hinchada, aplicar calor sobre una lesión reciente ni "hacer que camine para ver si se suelta". Lo correcto es restringir el movimiento, evitar escaleras y saltos, y agendar la consulta.

Cómo se estudia una cojera en la clínica

El examen ortopédico empieza mirando al perro caminar y trotar, porque muchas claudicaciones desaparecen sobre la camilla. Después viene la palpación sistemática de cada articulación, la búsqueda de dolor, inestabilidad o crepitación, y la comparación con la extremidad sana. Con eso, el veterinario decide si necesita radiografías digitales, exámenes de sangre para descartar causas infecciosas o derivación a un especialista.

La clave de las cojeras crónicas está en el seguimiento: comparar hoy con lo que se registró hace tres meses. Cuando la ficha clínica electrónica guarda la evolución, las imágenes y los tratamientos previos en un mismo lugar, el profesional ve la curva completa del paciente y no solo la foto del día. En Wirevet, además, el equipo puede dictar la evaluación ortopédica con dictado por voz mientras tiene las manos en el paciente, y programar el control de la semana siguiente antes de que el tutor salga de la consulta.

Recuperación y prevención

El tratamiento depende de la causa, pero casi todas las cojeras comparten tres pilares: control del dolor con fármacos indicados por el veterinario, reposo controlado y vuelta progresiva a la actividad. En lesiones articulares y postoperatorios, la fisioterapia y rehabilitación acorta los tiempos y mejora el resultado final. Y a largo plazo, lo que más protege las articulaciones de un perro es mantener el peso adecuado: el sobrepeso multiplica la carga sobre caderas y rodillas y acelera la artrosis.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puedo esperar antes de llevar a mi perro al veterinario si cojea?

Si la cojera es leve, el perro apoya la pata y está animado, se puede observar 24 horas con reposo estricto. Si no mejora, si empeora o si no apoya la extremidad desde el primer momento, la consulta debe ser el mismo día.

¿Puedo darle ibuprofeno o paracetamol a mi perro para el dolor?

No. Los antiinflamatorios y analgésicos humanos son tóxicos para perros y gatos, y pueden causar úlceras digestivas o daño renal. Solo se deben usar analgésicos veterinarios en la dosis que indique el médico veterinario.

¿Por qué mi perro cojea solo al levantarse y después se le pasa?

Ese patrón es muy sugerente de enfermedad articular degenerativa, como la artrosis: la articulación está rígida tras el reposo y mejora al entrar en calor. Es motivo de evaluación, porque el manejo temprano del dolor cambia mucho la calidad de vida.

¿Siempre se necesitan radiografías para diagnosticar una cojera?

No siempre: muchas cojeras de la pata o de partes blandas se resuelven con examen físico. Las radiografías se indican ante sospecha de fractura, displasia, artrosis o tumor óseo, y quedan guardadas en la ficha clínica del paciente para comparar en los controles siguientes.

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