¿Tu mascota tiene dolor? Las escalas que lo miden

Médica veterinaria examinando con cuidado a un gato sobre la mesa de consulta de la clínica

"Está viejito nomás, por eso ya no salta al sillón". Detrás de esa frase, repetida en miles de consultas, casi siempre hay dolor. Perros y gatos no se quejan como nosotros: lo disimulan, porque en su historia evolutiva mostrar debilidad era peligroso. Por eso la medicina veterinaria dejó de confiar en la impresión general y adoptó escalas validadas que convierten el dolor en un número comparable.

Por qué el dolor se subestima tanto

Un animal con dolor no llora ni cojea necesariamente. Lo más común es que haga menos: menos juego, menos saltos, menos acicalamiento, menos interacción. Como el cambio es gradual y se instala en meses, el entorno se acostumbra y lo traduce como envejecimiento normal. En gatos el sesgo es todavía mayor, porque su expresión de dolor es mucho más pasiva que la del perro: un gato adolorido no maúlla, se esconde.

El costo de no detectarlo es alto. El dolor crónico no tratado sensibiliza el sistema nervioso, empeora la recuperación posquirúrgica, altera el sueño y el apetito, y deteriora la calidad de vida mucho antes de que aparezca cualquier signo dramático.

Señales de dolor en perros

  • Se levanta con dificultad, duda antes de subir escaleras o al auto, ya no salta a la cama.
  • Lame insistentemente una zona concreta, o se queja al ser tocado ahí.
  • Cambia la postura: espalda arqueada, "posición de rezo" en dolor abdominal, cabeza baja.
  • Jadeo sin calor ni ejercicio, temblores, inquietud que no cede.
  • Gruñe o se aparta cuando antes se dejaba manipular sin problema.

Señales de dolor en gatos

  • Se esconde en lugares poco habituales y deja de buscar contacto.
  • Baja o abandona el acicalamiento; el pelo se ve opaco y con caspa, sobre todo en el lomo y la grupa.
  • Deja de usar la caja de arena, la bandeja alta o los lugares elevados a los que siempre subía.
  • Come menos o mastica solo de un lado (típico de dolor dental).
  • Cara tensa: orejas hacia los lados, ojos entrecerrados, hocico apretado.

Las escalas que usa la clínica

Medir el dolor con una herramienta validada elimina buena parte de la subjetividad y permite comparar la evaluación de dos profesionales distintos sobre el mismo paciente.

  • Glasgow CMPS y su versión abreviada (Short Form) es la escala más usada en perros. Evalúa por observación y por interacción: postura, atención a la zona dolorosa, respuesta a la palpación de la herida, vocalización y movilidad. Su puntaje orienta un umbral concreto a partir del cual corresponde administrar analgesia de rescate.
  • Glasgow CMPS-Feline adapta el mismo concepto al gato con siete secciones, incluyendo expresión facial, actividad durante la hospitalización, vocalización e interacción, con un puntaje máximo de 20.
  • Feline Grimace Scale (FGS) es puramente visual y no requiere tocar al gato, lo que la hace ideal en pacientes estresados. Puntúa de 0 a 2 cinco unidades de acción facial —posición de las orejas, apertura palpebral, tensión del hocico, posición de los bigotes y posición de la cabeza— para un máximo de 10.

El detalle que importa: la escala se aplica siempre por el mismo método y de forma repetida, antes y después de la analgesia. Un puntaje aislado dice poco; una serie de puntajes dice si el tratamiento está funcionando.

Qué puede hacer el tutor

La observación en casa vale tanto como la evaluación en el box, porque en la clínica el estrés enmascara casi todo. Filma a tu mascota levantándose del suelo, subiendo escaleras o caminando en línea recta, siempre en el mismo lugar y con la misma luz. Anota cuántas veces al día ocurre lo que te preocupa. Y nunca administres analgésicos humanos por tu cuenta: paracetamol, ibuprofeno y aspirina causan intoxicaciones graves en perros y gatos, con daño hepático o renal que a veces es irreversible.

Si el dolor es articular, un plan integral suele combinar control de peso, analgesia y ejercicio controlado. Lo desarrollamos en artrosis en perros y gatos y en fisioterapia y rehabilitación veterinaria.

Medir el dolor solo sirve si queda registrado

Una escala aplicada y anotada en un papel suelto se pierde en el cambio de turno. La analgesia bien llevada depende de que el equipo completo vea el puntaje anterior, la hora de la última dosis y la respuesta del paciente. En Wirevet esa evaluación se registra en la ficha clínica electrónica dentro del registro SOAP, y en pacientes internados queda visible para todo el equipo en la hoja de hospitalización conectada, con las horas de administración de cada fármaco. Así, quien entra al turno de la noche sabe exactamente en qué punto está el paciente, y el control posterior parte desde un dato y no desde una impresión. Con dictado por voz, dejar constancia del puntaje toma menos tiempo que buscar el lápiz.

Cuando el dolor forma parte de un proceso terminal, la conversación cambia de foco: ahí lo que se mide es calidad de vida, un tema que abordamos en cuidados paliativos y despedida.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi gato tiene dolor si no se queja?

Los gatos expresan el dolor de forma pasiva: se esconden, dejan de acicalarse, comen menos y evitan saltar a los lugares altos de siempre. La cara también cambia, con orejas hacia los lados, ojos entrecerrados y hocico tenso, que es justamente lo que evalúa la Feline Grimace Scale.

¿Puedo darle paracetamol o ibuprofeno a mi perro?

No. Los antiinflamatorios y analgésicos humanos son tóxicos para perros y gatos incluso en dosis pequeñas, y pueden provocar úlceras, daño renal o falla hepática. El gato es especialmente sensible al paracetamol, donde una sola dosis puede ser mortal.

¿Qué es la escala de Glasgow del dolor?

Es una escala validada que puntúa el dolor observando la postura, la movilidad, la vocalización, la atención a la zona afectada y la respuesta a la palpación. Su versión abreviada define un puntaje umbral a partir del cual corresponde administrar analgesia de rescate al paciente.

¿Cada cuánto se debe evaluar el dolor en un paciente hospitalizado?

Depende de la gravedad y del fármaco usado, pero lo habitual tras una cirugía es reevaluar cada dos a cuatro horas durante las primeras horas y luego espaciar. Lo esencial es usar siempre la misma escala y dejar cada puntaje registrado en la ficha para que todo el equipo pueda comparar la evolución.

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