Hemograma en perros y gatos: cómo entender los resultados

El hemograma es uno de los exámenes que más se piden en la clínica veterinaria: en un chequeo senior, antes de una anestesia o cuando la mascota está decaída. Llega como una tabla llena de siglas y flechas, y es normal que el tutor se asuste al ver un valor marcado. Esta guía explica qué mide cada parte y cómo se interpreta, siempre en conversación con el médico veterinario.
Qué es el hemograma y para qué se pide
El hemograma, o recuento sanguíneo completo, analiza las células de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Se obtiene de una muestra pequeña, normalmente de una vena de la pata o del cuello, y se procesa en un analizador automático, idealmente complementado con la revisión de un frotis al microscopio.
Se usa para detectar anemia, infecciones, inflamación, alteraciones de la coagulación y algunas enfermedades de la médula ósea, y para vigilar tratamientos. Suele pedirse junto al perfil bioquímico, que evalúa órganos como el hígado y el riñón.
Serie roja: oxígeno y anemia
- Hematocrito (HCT o VGA): porcentaje de la sangre que ocupan los glóbulos rojos. Como referencia orientativa, en perros ronda el 37–55% y en gatos es más bajo, alrededor del 30–45%.
- Hemoglobina (HGB) y recuento de eritrocitos (RBC): acompañan al hematocrito para confirmar si hay anemia o, al revés, concentración de la sangre.
- Índices (VCM, HCM, CHCM): describen el tamaño y el contenido de hemoglobina de los glóbulos rojos y orientan sobre el origen de una anemia.
- Reticulocitos: glóbulos rojos jóvenes. Indican si la médula está respondiendo (anemia regenerativa, típica de hemorragias o destrucción de glóbulos rojos) o no (anemia no regenerativa, frecuente en enfermedad renal crónica o inflamación prolongada).
Un hematocrito alto suele reflejar deshidratación. Y hay razas con valores fisiológicamente más altos: en un galgo, un hematocrito que en otro perro llamaría la atención puede ser normal. Si te interesa un ejemplo de anemia grave, revisa anemia hemolítica inmunomediada o hemoplasmosis felina.
Serie blanca: defensas e inflamación
El recuento total de leucocitos (WBC) en perros suele estar entre 6.000 y 17.000 por microlitro, y el diferencial muestra cómo se reparten:
- Neutrófilos: suben en infecciones bacterianas e inflamación. La presencia de formas inmaduras ("en banda") sugiere un proceso activo.
- Linfocitos: pueden bajar por estrés o corticoides y subir en algunas infecciones o, con menos frecuencia, en enfermedades como la leucemia.
- Eosinófilos: se asocian a parásitos y alergias.
- Monocitos: aumentan en inflamación crónica.
Un dato importante: el leucograma de estrés. Un animal nervioso o con dolor puede mostrar neutrófilos altos y linfocitos bajos por liberación de cortisol, sin infección. En gatos asustados, la adrenalina puede subir los linfocitos. Por eso una consulta tranquila, como en las consultas de bajo estrés, también mejora la calidad del examen.
Plaquetas: coagulación
Las plaquetas participan en la coagulación. En perros el rango de referencia habitual está entre 200.000 y 500.000 por microlitro. Valores bajos pueden deberse a enfermedades transmitidas por garrapatas como la ehrlichiosis, a procesos inmunomediados o a consumo por hemorragias.
En gatos es muy frecuente la falsa trombocitopenia: sus plaquetas son grandes y tienden a agruparse en el tubo, y el analizador las cuenta de menos. Revisar el frotis al microscopio evita alarmas innecesarias.
Por qué un valor fuera de rango no siempre es grave
- Los rangos cambian según el laboratorio y el equipo: siempre hay que leer el resultado junto a los valores de referencia de ese informe.
- Edad, raza y estado fisiológico influyen: cachorros, gatitos, hembras gestantes y ciertas razas tienen valores propios.
- La muestra importa: una muestra coagulada, hemolizada o muy antigua altera los resultados.
- Un parámetro aislado dice poco: el veterinario interpreta el conjunto, la historia clínica y el examen físico.
La tendencia vale más que una foto
El mayor valor del hemograma aparece cuando se compara con los anteriores del mismo paciente. Un hematocrito de 38% puede ser normal en un perro que siempre tuvo 40%, pero preocupante si hace seis meses tenía 52%. Por eso conviene que los exámenes queden en la historia clínica y no en papeles sueltos. En Wirevet, el módulo de laboratorio vincula cada orden y resultado con la ficha clínica, y el tutor puede consultar exámenes desde el portal paciente. Más detalles en laboratorio integrado.
Preguntas frecuentes
¿Mi perro debe estar en ayuno para el hemograma?
Generalmente se recomienda un ayuno de unas 8 a 12 horas, sobre todo si también se hará perfil bioquímico, porque la grasa en sangre después de comer puede interferir con algunas mediciones. El agua normalmente no se retira, pero sigue siempre la indicación de tu veterinario.
¿Qué significa tener los leucocitos altos en un perro o gato?
Puede indicar infección, inflamación o simplemente estrés en el momento de la toma de muestra. El veterinario revisa qué tipo de glóbulo blanco está alterado y lo cruza con los síntomas antes de concluir algo.
¿Por qué a mi gato le salieron las plaquetas bajas?
Es frecuente que las plaquetas felinas se agrupen en el tubo y el analizador las cuente de menos, lo que se llama falsa trombocitopenia. Revisar el frotis al microscopio o repetir la muestra suele aclarar si el recuento bajo es real.
¿Cada cuánto conviene hacer un hemograma a mi mascota?
En animales jóvenes y sanos suele bastar con los chequeos que indique el veterinario o antes de una anestesia; en mascotas senior o con enfermedades crónicas se recomienda con mayor frecuencia. En Wirevet los resultados quedan en la ficha, así el equipo compara cada examen con los anteriores.
Exámenes y ficha clínica conectados
Gestiona órdenes internas y externas, estados de cada examen y resultados dentro de la historia clínica de cada paciente.