Pannus en perros: la queratitis crónica que agrava el sol

Con la primavera y el verano chilenos aumenta la radiación ultravioleta, y con ella empeora una enfermedad ocular que muchos tutores de pastor alemán descubren tarde: el pannus o queratitis superficial crónica. Comienza como una mancha rosada en el borde del ojo y, sin tratamiento, puede cubrir la córnea hasta comprometer la visión.
Qué es el pannus
El pannus es una enfermedad inmunomediada de la córnea: el sistema inmune reconoce como extraños componentes de la superficie del ojo y genera una inflamación crónica. Esa inflamación hace que crezcan vasos sanguíneos, células inflamatorias y pigmento sobre una córnea que debería ser transparente.
No es contagioso ni se debe a una infección, y por lo general afecta ambos ojos, aunque uno puede verse peor que el otro. Es una condición que no se cura, pero sí se controla muy bien cuando se trata a tiempo.
Razas predispuestas y el papel del sol
El pastor alemán y sus cruzas son, con diferencia, los más afectados, seguidos por el pastor belga (tervuren y malinois), el greyhound, el border collie y el husky, entre otros. Hay un componente hereditario, pero el ambiente pesa mucho:
- La radiación ultravioleta agrava la enfermedad y la hace más difícil de controlar.
- La altitud también se asocia a cuadros más severos, por la mayor exposición UV.
- Los perros que viven al aire libre en zonas muy soleadas tienden a presentar formas más agresivas.
En Chile, con índices UV altos durante la temporada estival y muchos perros en zonas cordilleranas o del norte, conviene estar especialmente atento entre octubre y marzo. El sol también daña la piel de mascotas claras, como explicamos en nuestro artículo sobre carcinoma por exposición solar.
Signos que el tutor puede notar
- Una mancha rosada o carnosa que avanza desde el borde externo de la córnea (el lado de la oreja) hacia el centro.
- Pigmentación café u oscura que se va extendiendo sobre el ojo.
- Opacidad o aspecto nublado de la córnea.
- Engrosamiento y despigmentación del tercer párpado en algunos perros (plasmoma o "conjuntivitis plasmocítica").
- En fases avanzadas, dificultad para ver, sobre todo con mucha luz.
A diferencia de una úlcera corneal, el pannus no suele causar dolor intenso ni que el perro cierre el ojo, por eso pasa desapercibido. Cualquier cambio de color o transparencia del ojo merece una consulta.
Diagnóstico
El médico veterinario lo diagnostica en la mayoría de los casos con un examen oftalmológico considerando la raza, la edad y el aspecto típico de las lesiones. Suele complementarse con tinción de fluoresceína para descartar úlceras, test de Schirmer para medir la producción de lágrima (y descartar ojo seco) y, en casos atípicos, citología de la superficie corneal.
Tratamiento: control de por vida
El objetivo es frenar la inflamación, hacer retroceder los vasos y evitar que el pigmento cubra el eje visual. Según la información de oftalmólogos veterinarios, la terapia inmunomoduladora tópica combinada con corticoides logra controlar la enfermedad en alrededor del 85% de los perros. Las herramientas habituales son:
- Corticoides tópicos en la fase inicial, con frecuencia alta que luego se reduce.
- Ciclosporina o tacrolimus tópicos como mantención a largo plazo.
- Inyecciones subconjuntivales de corticoide en casos que responden lento.
- Protección solar: lentes protectores para perros (tipo gafas UV), evitar las horas de mayor radiación y buscar sombra en paseos y patios.
La pigmentación antigua puede no desaparecer del todo, por eso los mejores resultados se ven cuando el tratamiento comienza temprano. Suspender las gotas cuando el ojo "se ve mejor" es la causa más común de recaídas.
Cómo ayuda la clínica al seguimiento
Al ser una enfermedad de manejo permanente, el pannus requiere controles regulares, ajustes de dosis según la temporada y un tutor constante con las gotas. En Wirevet, la ficha clínica permite adjuntar fotos de cada control para comparar la evolución de la córnea, la receta electrónica deja claro el esquema de colirios y los recordatorios de la agenda avisan al tutor antes de cada revisión, especialmente al inicio de la primavera.
Preguntas frecuentes
¿El pannus en perros puede causar ceguera?
Sí, si no se trata. El tejido vascular y el pigmento pueden cubrir la córnea y bloquear la visión. Con tratamiento temprano y constante la gran mayoría de los perros conserva una visión funcional.
¿El pannus se cura o el tratamiento es de por vida?
No tiene cura definitiva: es una enfermedad inmunomediada que se controla. El tratamiento tópico suele mantenerse de por vida, con dosis que el médico veterinario ajusta según la estación y la respuesta del paciente.
¿Sirven los lentes de sol para perros con pannus?
Sí, los lentes con protección UV diseñados para perros reducen la exposición a la radiación que agrava la enfermedad. Son un complemento útil, sobre todo en verano o en zonas de altura, pero no reemplazan las gotas indicadas.
¿Cada cuánto debe controlarse un perro con pannus?
Al inicio los controles son más seguidos para evaluar la respuesta, y luego se espacian si la enfermedad está estable. Guardar fotos de cada control en la ficha clínica, como permite Wirevet, facilita comparar la evolución de la córnea entre visitas.
Seguimiento oftalmológico ordenado, foto a foto
Con Wirevet adjuntas imágenes a la ficha, emites recetas claras y programas recordatorios de control para cada paciente crónico.