Seguridad anestésica: el checklist que salva pacientes

"Es una cirugía sencilla, en dos horas está en casa." Ninguna anestesia es rutinaria, y los grandes estudios internacionales lo confirman: el riesgo no está solo en el pabellón, está sobre todo en lo que pasa después. La buena noticia es que la mayor parte de ese riesgo se gestiona con protocolo, no con equipamiento caro.
Qué dicen las cifras
El proyecto COMPLRED, liderado por el catedrático de anestesiología veterinaria José Ignacio Redondo (Universidad CEU Cardenal Herrera), es el mayor estudio internacional de mortalidad anestésica en pequeños animales. Sus resultados:
- Perros: mortalidad anestésica del 0,69 % sobre 55.022 casos de 405 clínicas y hospitales en 21 países.
- Gatos: mortalidad del 0,63 %, analizando cerca de 15.000 anestesias felinas en 198 centros de 17 países.
- El dato que cambia la práctica: el 74,5 % de las muertes relacionadas con la anestesia en gatos ocurre en el período postoperatorio, no durante la cirugía.
Antes, el estudio británico CEPSAF (2002–2004) ya había levantado la alerta con casi 100.000 anestesias y sedaciones caninas. Dos décadas después, la conclusión se repite: el paciente muere más veces en la jaula de recuperación, sin nadie mirándolo, que sobre la mesa.
Factores de riesgo y factores protectores
Los estudios identifican de forma consistente qué sube y qué baja el riesgo:
- Aumentan el riesgo: un estado ASA elevado (paciente enfermo), la caquexia y el bajo peso corporal, ciertos procedimientos de urgencia y la necesidad de ventilación mecánica.
- Lo reducen: el uso de sedantes agonistas alfa-2, de opioides puros y de técnicas de anestesia locorregional, que permiten trabajar con planos anestésicos más superficiales.
Nada de esto exige un pabellón de última generación. Exige criterio, protocolo y monitoreo.
La clasificación ASA: la conversación que hay que tener antes
La escala ASA (I a V) clasifica al paciente según su estado físico previo, desde el animal sano (ASA I) hasta el moribundo que no sobrevivirá sin la intervención (ASA V). Asignar el ASA en la evaluación preanestésica no es un trámite: define el protocolo, el monitoreo requerido y la conversación honesta con el tutor sobre el riesgo real. Un ASA III no debería anestesiarse con el mismo protocolo que una esterilización electiva en un cachorro sano.
El checklist quirúrgico: 3 minutos, cero costo
Inspirado en la lista de verificación quirúrgica de la OMS en medicina humana —que redujo complicaciones y mortalidad de forma medible—, el checklist veterinario funciona igual: obliga a decir en voz alta lo que todos "asumen". Un modelo simple en tres momentos:
- Antes de la inducción: identidad del paciente y del tutor confirmadas, procedimiento y sitio quirúrgico correctos, consentimiento informado firmado, ayuno verificado, alergias y fármacos previos, peso exacto, ASA asignado, exámenes preanestésicos revisados, vía venosa permeable, equipo de anestesia y circuito chequeados, drogas de emergencia calculadas y a la vista.
- Antes de la incisión: presentación del equipo y roles, antibiótico profiláctico administrado si corresponde, plan analgésico definido, monitoreo funcionando, material e instrumental completo, temperatura del paciente controlada.
- Antes de salir del pabellón: recuento de gasas e instrumental, muestras rotuladas correctamente, registro anestésico completo, plan de analgesia y de recuperación explicitado, y —clave— quién vigila al paciente durante el despertar y con qué frecuencia.
El postoperatorio: donde de verdad se juega el pronóstico
Si tres de cada cuatro muertes anestésicas felinas ocurren después de la cirugía, la conclusión operativa es incómoda pero clara: la recuperación necesita tanta atención como el acto quirúrgico. En la práctica eso significa monitoreo activo en las primeras horas (temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria, color de mucosas, dolor), no extubar ni dejar solo al paciente antes de tiempo, mantener la normotermia —los gatos hipotérmicos se recuperan mal— y registrar cada control con hora y responsable.
La diferencia entre una clínica que detecta la descompensación y otra que la encuentra tarde casi nunca es el equipamiento: es si alguien tenía asignado mirar y dejar constancia.
Cómo lo soporta Wirevet
Un protocolo que vive en una hoja plastificada se olvida; uno que vive en el sistema se cumple. Con Wirevet, la evaluación preanestésica y el ASA quedan en la ficha clínica electrónica del paciente junto a sus exámenes de laboratorio integrado; el consentimiento informado se genera y firma antes de entrar a pabellón; el módulo de hospitalización conectada deja registrado cada control del postoperatorio con hora y responsable, de modo que ningún turno "asume" que el anterior ya revisó; y el dictado por voz permite documentar sin interrumpir el trabajo. Además, con los indicadores de gestión puedes revisar tus propios resultados quirúrgicos en el tiempo. Conoce todas las funcionalidades o revisa los planes disponibles.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan riesgosa es la anestesia en mi mascota?
Según el mayor estudio internacional (proyecto COMPLRED), la mortalidad anestésica se sitúa en torno al 0,69 % en perros y 0,63 % en gatos. El riesgo individual depende sobre todo del estado de salud previo del paciente, que el veterinario clasifica en la escala ASA durante la evaluación preanestésica.
¿Por qué me piden exámenes antes de la cirugía?
Porque permiten detectar problemas renales, hepáticos, anemia o alteraciones cardíacas que cambian el protocolo anestésico y el monitoreo necesario. Anestesiar sin esa información es asumir un riesgo evitable, especialmente en pacientes mayores o con enfermedades crónicas.
¿Cuál es el momento más peligroso de una anestesia?
El postoperatorio. En gatos, el 74,5 % de las muertes relacionadas con la anestesia ocurre después de la cirugía, durante la recuperación. Por eso la vigilancia en las primeras horas —temperatura, respiración, dolor— es tan importante como lo que pasa en el pabellón.
¿Sirve realmente un checklist quirúrgico en una clínica pequeña?
Sí, y es de las medidas más costo-efectivas que existen: no requiere inversión y previene errores de identificación, dosis, ayuno o material olvidado. En Wirevet, la evaluación preanestésica, el consentimiento y los controles del postoperatorio quedan registrados en la ficha del paciente, así el protocolo se cumple aunque cambie el turno.
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