Nutrición enteral en el paciente hospitalizado: sondas de alimentación en perros y gatos

En la hospitalización veterinaria se vigila el suero, la analgesia y los signos vitales con rigor, pero la nutrición sigue siendo la indicación que más se posterga. "Ya comerá mañana" es una frase cara en un paciente crítico: la desnutrición hospitalaria retrasa la cicatrización, debilita la respuesta inmune y alarga la estadía. La nutrición enteral asistida —alimentar a través de una sonda que usa el propio tubo digestivo— es la herramienta más costo-efectiva y más subutilizada del pabellón y la sala de internación.
Cuándo indicar nutrición asistida
La regla práctica es simple: si el paciente no cubre por sí mismo sus requerimientos, hay que intervenir. Se considera indicación de soporte nutricional:
- Anorexia de tres días o más, o ingesta muy por debajo de lo necesario, sumando los días previos al ingreso.
- Pérdida de peso mayor al 10% del peso corporal reciente, no atribuible a deshidratación.
- Pérdidas aumentadas: vómitos, diarrea, heridas extensas, quemaduras, peritonitis.
- Hipoalbuminemia y mala condición corporal en un paciente que enfrenta cirugía o un proceso prolongado.
- Cuadros donde la anorexia es parte del problema, como la lipidosis hepática felina o el gato que no come.
La condición indispensable es que el tubo digestivo funcione: con vómito incontrolable, íleo severo u obstrucción, la vía enteral se posterga o se combina con otras estrategias.
Qué sonda usar según el caso
La elección depende del tiempo estimado de soporte y de si el paciente tolera anestesia:
- Nasoesofágica o nasogástrica: se coloca con anestesia local, sin sedación profunda, y es ideal para soporte corto de 3 a 5 días. Su diámetro pequeño obliga a usar dietas líquidas.
- Esofagostomía: requiere anestesia breve, pero admite sondas de mayor calibre, tolera dietas licuadas más densas y sirve para semanas de soporte, incluso en casa. Es la favorita en el gato anoréxico.
- Gastrostomía: para soporte prolongado de semanas a meses, cuando se necesita saltar el esófago.
- Yeyunostomía: reservada a pacientes que no toleran la vía gástrica, por ejemplo en pancreatitis grave o cirugías del tracto superior.
Cuánto alimentar: el cálculo del RER
El punto de partida es el requerimiento energético en reposo (RER). Para pacientes sobre 2 kg se calcula como (30 × peso en kg) + 70; para pacientes bajo 2 kg se usa 70 × (peso en kg)0,75. Un perro de 10 kg necesita entonces unas 370 kcal diarias como base.
Sobre ese valor se aplica un factor según la condición del paciente, que en las guías actuales es conservador: alrededor de 1,0 a 1,5 en perros y 1,0 a 1,25 en gatos. Sobrealimentar en la fase aguda no acelera la recuperación y puede provocar complicaciones metabólicas.
- Día 1: administrar aproximadamente un tercio del RER, repartido en varias tomas.
- Día 2: dos tercios, si no hubo vómito ni regurgitación.
- Día 3: el RER completo, para luego ajustar según evolución.
- Modo de administración: bolos lentos cada 4 a 6 horas, o infusión continua con dietas líquidas en pacientes críticos.
- Siempre tibio y siempre lavando la sonda con agua antes y después de cada toma, para evitar obstrucciones.
Complicaciones y cómo prevenirlas
Las complicaciones más frecuentes son mecánicas, no metabólicas: obstrucción de la sonda, retiro accidental, inflamación del sitio de salida y, en gatos con collar isabelino mal tolerado, estrés añadido. Menos frecuentes pero más graves son la neumonía por aspiración —por administrar demasiado rápido o en un paciente con regurgitación— y el síndrome de realimentación en pacientes con ayuno muy prolongado, que obliga a vigilar fósforo, potasio y magnesio los primeros días.
Prevenirlas es protocolo: verificar la posición de la sonda antes de cada toma, elevar al paciente durante y después de la administración, revisar el sitio de inserción una vez al día y registrar cada ítem de la curva de alimentación.
Registrar la nutrición como se registra la fluidoterapia
El punto débil no suele ser la técnica, sino el traspaso entre turnos: cuánto se administró en el turno de la noche, si hubo regurgitación, si la sonda se lavó. Con el módulo de hospitalización conectada de Wirevet, la indicación nutricional queda en la hoja del paciente junto a fluidos y fármacos, cada toma se marca a la hora en que se hizo y el equipo del turno siguiente lee exactamente qué pasó. Todo eso queda en la ficha clínica electrónica, y con dictado por voz la evolución se registra sin quitarle tiempo a la sala de internación. Al alta, las indicaciones de alimentación por sonda en casa se entregan impresas o digitales sin volver a escribirlas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días puede estar un perro o gato sin comer antes de poner sonda?
Como referencia, tres días de anorexia o una ingesta muy insuficiente ya justifican soporte nutricional, contando los días previos al ingreso. En pacientes críticos, con pérdida de peso o hipoalbuminemia, la decisión se toma antes.
¿La sonda de esofagostomía duele o molesta al animal?
Se coloca bajo anestesia breve y, una vez cicatrizado el sitio de salida, la mayoría de los pacientes la tolera muy bien e incluso puede comer por su boca con la sonda puesta. Lo habitual es que el animal se muestre más cómodo que con el estrés de la alimentación forzada.
¿Cómo se calcula cuánto alimento administrar por sonda?
Se parte del requerimiento energético en reposo: (30 × peso en kg) + 70 para pacientes sobre 2 kg. Ese total se alcanza de forma progresiva, administrando cerca de un tercio el primer día, dos tercios el segundo y el total el tercero.
¿Se puede seguir alimentando por sonda en casa?
Sí, es frecuente con sondas de esofagostomía: el tutor recibe capacitación, una pauta de volúmenes y horarios y controles de seguimiento. Dejar la indicación registrada en la ficha clínica y agendar el control evita errores de dosificación y detecta a tiempo las complicaciones.
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