Ley de inteligencia artificial en Chile: qué cambia en veterinaria

Profesional revisando en varios monitores imágenes radiográficas y tomográficas de un animal

La inteligencia artificial ya está en las clínicas veterinarias: dictado de fichas, chatbots que agendan horas, apoyo en radiografías. Mientras tanto, Chile discute su primera ley integral para regular estos sistemas. Aunque todavía no es ley, su diseño ya indica qué se espera de quienes usan IA con clientes y datos sensibles. Aquí resumimos en qué etapa está, qué propone y qué conviene hacer desde ya.

En qué etapa va el proyecto

El proyecto que regula los sistemas de inteligencia artificial se originó en un mensaje presidencial de mayo de 2024 (boletín 16821-19, refundido con el 15869-19). La Cámara de Diputados lo aprobó y lo despachó al Senado en octubre de 2025, donde cumple su segundo trámite constitucional en la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación. A la fecha de esta publicación no ha sido promulgado, y su texto todavía puede cambiar con las indicaciones de los senadores. Cuando se apruebe, además, contempla plazos para su entrada en vigencia y reglamentos complementarios.

Las ideas centrales: un enfoque basado en riesgo

Siguiendo una lógica similar a la del reglamento europeo, el proyecto clasifica los sistemas de IA según el riesgo que representan:

  • Riesgo inaceptable: usos prohibidos, como la manipulación subliminal o ciertos sistemas de vigilancia y clasificación de personas que vulneran derechos fundamentales.
  • Alto riesgo: sistemas que pueden causar perjuicios significativos a la salud, la seguridad, los derechos fundamentales, el medioambiente o los derechos de los consumidores. Se les exigen gestión de riesgos, calidad de datos, registros, documentación y supervisión humana.
  • Riesgo limitado: sistemas que interactúan con personas, como los chatbots, con obligaciones de transparencia: el usuario debe saber que está hablando con una IA.
  • Sin riesgo evidente: el resto, sin obligaciones específicas.

El texto también establece principios como la intervención y supervisión humana, la transparencia, la protección de los consumidores y de los datos personales, y contempla multas que, en su versión aprobada por la Cámara, llegan hasta 20.000 UTM para las infracciones más graves, además de un régimen de responsabilidad civil.

¿Qué significa para una clínica veterinaria?

La mayoría de las herramientas que usa hoy una clínica (dictado por voz, resúmenes de fichas, recordatorios, asistentes de redacción) probablemente quedarían en las categorías de menor riesgo. Aun así, hay tres puntos que conviene mirar con atención:

  • Chatbots y atención automatizada: si tu clínica responde por WhatsApp o web con un asistente de IA, lo prudente es avisar claramente al tutor que está conversando con un sistema automático y ofrecer siempre la opción de hablar con una persona.
  • Apoyo al diagnóstico: las herramientas de IA para diagnóstico por imagen deben usarse como apoyo; la decisión clínica y la firma siguen siendo del médico veterinario. Documentar esa revisión humana es una buena práctica, se apruebe o no la ley.
  • Datos de tutores: aunque el paciente sea un animal, la ficha contiene datos personales del tutor (nombre, RUT, teléfono, dirección, pagos). Ahí aplica la Ley 21.719 de protección de datos personales, que entra en plena vigencia el 1 de diciembre de 2026, con independencia de lo que ocurra con la ley de IA. Revisa nuestra guía de protección de datos en la clínica veterinaria.

Buenas prácticas que puedes aplicar desde hoy

  • Haz un inventario: lista qué herramientas con IA usa el equipo (incluidas las gratuitas que alguien instaló por su cuenta) y para qué.
  • No pegues datos sensibles en chats públicos: evita copiar fichas completas con nombre y RUT del tutor en asistentes de uso general sin acuerdos de tratamiento de datos.
  • Supervisión humana siempre: todo texto generado por IA (ficha, receta, informe) debe ser revisado y validado por el profesional antes de quedar registrado.
  • Transparencia con el tutor: informa en tu política de privacidad y en el consentimiento cuándo usas herramientas automatizadas.
  • Elige proveedores que expliquen dónde y cómo procesan los datos, con controles de acceso por usuario y registro de cambios.
  • Capacita al equipo: una breve inducción sobre usos permitidos y no permitidos evita la mayoría de los errores.

Cómo aborda Wirevet la IA

En Wirevet la IA está pensada como apoyo al profesional, no como reemplazo. El dictado por voz transcribe y ordena la consulta, pero el médico veterinario revisa y confirma la nota antes de que quede en la ficha clínica. Los datos se gestionan con usuarios y permisos por rol, lo que facilita demostrar quién registró qué y cuándo. Si quieres profundizar en el panorama general, revisa también nuestro artículo sobre inteligencia artificial en veterinaria.

Preguntas frecuentes

¿Ya existe una ley de inteligencia artificial vigente en Chile?

No. El proyecto que regula los sistemas de IA fue aprobado por la Cámara de Diputados en octubre de 2025 y sigue en segundo trámite en el Senado, por lo que su texto aún puede cambiar. Mientras tanto, sí aplican otras normas, como la ley de protección de datos personales.

¿Una clínica veterinaria que usa un chatbot tendría obligaciones?

Según el enfoque del proyecto, los sistemas que interactúan con personas tendrían deberes de transparencia: el usuario debe saber que habla con una IA. Informarlo claramente y ofrecer contacto con una persona es una buena práctica que puede adoptarse desde ya.

¿Qué tiene que ver la Ley 21.719 con el uso de IA en la clínica?

La Ley 21.719 regula el tratamiento de datos personales, y la ficha veterinaria incluye datos del tutor como nombre, RUT, teléfono y pagos. Usar IA con esos datos exige base legal, seguridad y transparencia, y la ley entra en plena vigencia el 1 de diciembre de 2026.

¿Cómo usar IA en la ficha clínica sin perder el control profesional?

La clave es que la IA proponga y el profesional decida: todo texto generado debe revisarse antes de guardarse. En Wirevet, el dictado por voz genera la nota de la consulta, pero el médico veterinario la valida antes de que quede registrada en la ficha.

¿Quieres usar IA en tu clínica con control profesional?

Te mostramos el dictado por voz y la ficha clínica de Wirevet, con permisos por usuario y trazabilidad de cada registro.

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