Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Yorkshire terrier joven sobre una mesa de atención mientras una profesional lo examina

Un cachorro de Yorkshire o de poodle toy que de un día para otro empieza a cojear de una pata trasera, y que con las semanas apoya cada vez menos, puede estar sufriendo la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes. Es un problema de cadera propio de los perros pequeños en crecimiento, doloroso pero con muy buen pronóstico cuando se diagnostica y se trata a tiempo.

Qué es la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes

También llamada necrosis avascular o aséptica de la cabeza femoral, consiste en la pérdida de irrigación sanguínea de la cabeza del fémur, la "bola" que encaja en la cadera. Sin aporte de sangre, el hueso se debilita y sus células mueren; luego colapsa bajo el peso del cuerpo y la cabeza femoral se deforma. El resultado es una articulación incongruente, con pérdida de cartílago, artrosis y dolor.

No se conoce una causa única. Se sospecha un componente hereditario en algunas razas y una influencia de factores hormonales y del desarrollo durante el crecimiento. Por eso no se relaciona con un golpe ni con algo que el tutor haya hecho mal. Suele afectar una sola cadera, aunque puede presentarse en ambas.

Razas y edad de presentación

Es una enfermedad de perros pequeños y toy en crecimiento. Los signos aparecen típicamente entre los 5 y 8 meses de edad, aunque pueden verse desde los 3 meses y hasta poco más del año. Entre las razas más afectadas están:

  • Yorkshire terrier, la raza descrita con más frecuencia.
  • West Highland white terrier, Manchester terrier, Jack Russell y otros terriers pequeños.
  • Poodle toy y miniatura, pinscher miniatura, pug y chihuahua, entre otras razas pequeñas.

Que un perro pequeño cojee en esta etapa obliga a pensar también en la luxación de rótula, muy frecuente en las mismas razas. Ambas pueden coexistir, por lo que el examen ortopédico completo es clave.

Síntomas que debe vigilar el tutor

  • Cojera de una pata trasera, de inicio gradual o repentino, que empeora en semanas.
  • Apoyo intermitente o pata recogida al caminar o correr.
  • Dolor o quejido al manipular la cadera, especialmente al extenderla.
  • Pérdida de masa muscular en el muslo afectado, visible a simple vista con el tiempo.
  • Irritabilidad, lamido de la zona de la cadera o menos ganas de jugar.

Cualquier cojera que dure más de unos días en un cachorro merece consulta. En nuestra guía sobre por qué cojea un perro repasamos otras causas frecuentes.

Cómo se diagnostica

El médico veterinario realiza un examen ortopédico, palpa la cadera buscando dolor, crepitación o rango de movimiento reducido y mide la atrofia muscular. El diagnóstico se confirma con radiografías de cadera: en fases iniciales se ven zonas de menor densidad en la cabeza femoral y, más adelante, deformación, aplanamiento y fragmentación. En casos tempranos puede ser necesario repetir el estudio o compararlo con la cadera sana.

Es importante diferenciarla de la displasia de cadera, que afecta sobre todo a razas medianas y grandes y tiene un mecanismo distinto.

Tratamiento: cirugía y rehabilitación

En casos muy leves y detectados al inicio puede intentarse reposo estricto y control del dolor, pero la mayoría de los perros con colapso de la cabeza femoral necesita cirugía. Las opciones son:

  • Ostectomía de cabeza y cuello femoral (FHO): se extirpa la cabeza del fémur deformada, eliminando el foco de dolor. Con el tiempo se forma una "falsa articulación" fibrosa que funciona muy bien en perros de bajo peso. Es la técnica más usada en esta enfermedad.
  • Prótesis total de cadera: existen implantes para razas pequeñas, disponibles en centros especializados; se reserva para casos seleccionados.

El pronóstico tras la cirugía es muy bueno: la mayoría de los perros vuelve a una vida activa y cómoda. La clave está en la recuperación: analgesia adecuada, control de peso y un programa de fisioterapia y rehabilitación que estimule el uso temprano de la pata y recupere la musculatura.

Recomendaciones para criadores y clínicas

Por su posible base hereditaria, se aconseja no utilizar para reproducción a perros afectados. Para la clínica, documentar bien cada caso es tan importante como la cirugía: radiografías de control, escala de dolor, medición de masa muscular y controles de rehabilitación. Una ficha clínica electrónica que reúna imágenes, evolución y recordatorios de control facilita ese seguimiento y permite al tutor ver el progreso de su perro.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad aparece la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes en perros?

Generalmente entre los 5 y 8 meses de edad, en plena etapa de crecimiento. Puede manifestarse desde los 3 meses y, con menos frecuencia, hasta poco más del año.

¿La enfermedad de Perthes se cura sin operar?

Solo algunos casos muy leves y detectados al inicio mejoran con reposo y analgésicos. Cuando la cabeza femoral ya colapsó, la cirugía es el tratamiento que logra eliminar el dolor de forma definitiva.

¿Mi perro podrá caminar normal después de la cirugía FHO?

En la gran mayoría de los perros pequeños sí: tras la ostectomía y un buen programa de rehabilitación recuperan una marcha funcional y sin dolor. El control del peso y la fisioterapia temprana influyen mucho en el resultado.

¿Cómo puede la clínica hacer seguimiento de la recuperación?

Conviene registrar radiografías, escalas de dolor y medidas musculares en cada control. En Wirevet todo queda en la ficha del paciente y la clínica puede programar recordatorios automáticos de las sesiones de rehabilitación y controles para el tutor.

Seguimiento ortopédico ordenado, de la radiografía al alta

Wirevet reúne imágenes, evolución y recordatorios de control en la ficha de cada paciente.

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