Eclampsia en perras: la urgencia silenciosa de la lactancia

Perra amamantando a su camada de cachorros recién nacidos sobre una manta

El parto salió bien, los cachorros están gordos y la perra come. Diez días después el tutor llama porque «está rara, tiembla y no para de jadear». Esa llamada, que suena a nervios de madre primeriza, puede ser el inicio de una eclampsia: una caída aguda del calcio en sangre que en pocas horas lleva a convulsiones, hipertermia y muerte. Es una de las pocas urgencias veterinarias que se revierte casi por completo si se reconoce a tiempo.

Qué es la eclampsia y por qué aparece

La eclampsia —también llamada hipocalcemia puerperal o tetania puerperal— ocurre cuando la demanda de calcio de la lactancia supera la capacidad del organismo de la madre para reponerlo desde el intestino y el hueso. El calcio ionizado circulante cae y las neuronas y músculos pierden su umbral normal de excitación: de ahí los temblores, la rigidez y las convulsiones.

El perfil clásico es bastante consistente y conviene tenerlo grabado:

  • Perras de razas pequeñas, con camadas numerosas en relación a su tamaño.
  • El momento de mayor riesgo es el peak de lactancia, en general entre la segunda y la tercera semana posparto, aunque puede presentarse antes o incluso en el periparto.
  • Madres muy buenas productoras de leche, que «se vacían» en la camada.
  • Suplementación de calcio durante la gestación, que —contra la intuición del tutor— aumenta el riesgo en lugar de reducirlo.

Los signos: primero raros, después dramáticos

Lo que más engaña a los tutores es el inicio. La perra no se ve «enferma» de manera evidente: se ve inquieta. La progresión típica es esta:

  • Etapa inicial: jadeo sin calor ni ejercicio, inquietud, gemidos, deambular sin rumbo, frotarse la cara contra el suelo o las patas, desinterés súbito por los cachorros.
  • Etapa intermedia: temblores musculares, marcha rígida o tambaleante, incoordinación, mirada ausente.
  • Etapa avanzada: rigidez en extensión de las cuatro extremidades, convulsiones, hipertermia por la actividad muscular sostenida, taquicardia y, sin tratamiento, paro respiratorio.

La hipertermia no es infección: es consecuencia de la contracción muscular continua, y puede llegar a cifras peligrosas. Por eso, cuando un tutor describe una perra lactante «con fiebre y temblando», hay que pensar en calcio antes que en cualquier otra cosa. En el diferencial también entran las convulsiones de origen neurológico, las intoxicaciones y la sepsis por mastitis o metritis, que además pueden coexistir.

Manejo de urgencia

La eclampsia es un caso de triaje rojo: entra directo, sin sala de espera. El manejo se apoya en cuatro ejes:

  • Confirmar con laboratorio, sin esperar al resultado para actuar. Se toma la muestra para calcio (idealmente ionizado) y glicemia, pero el tratamiento se inicia en base a la clínica.
  • Calcio endovenoso lento, con monitoreo cardíaco continuo. La administración rápida provoca bradicardia y arritmias: si aparecen, se detiene la infusión y se retoma más lento. La respuesta suele ser espectacular, con mejoría evidente en pocos minutos.
  • Control de la hipertermia y de las convulsiones, además de fluidoterapia si hay compromiso circulatorio.
  • Separar a los cachorros de 12 a 24 horas y alimentarlos con sustituto lácteo. Es la parte que más cuesta explicar al tutor y la más importante: si los cachorros siguen mamando, el calcio vuelve a caer.

Tras el episodio, la perra se va a casa con suplementación oral de calcio durante el resto de la lactancia y, según el caso, con destete parcial o adelantado. La recaída en la misma lactancia es frecuente cuando esas indicaciones se dan solo de palabra en la puerta de la clínica. Ese es el punto donde el registro estructurado en la ficha clínica electrónica deja de ser burocracia: las indicaciones escritas, la dosis exacta y el control agendado son lo que evita la segunda urgencia.

Prevención: lo que sí funciona

La creencia más extendida entre criadores es que hay que «cargar de calcio» a la perra preñada. Es justamente lo contrario. La suplementación de calcio durante la gestación suprime la respuesta hormonal que moviliza calcio desde el hueso, y deja a la madre sin margen cuando llega el peak de lactancia. Lo que sí ayuda:

  • Alimentar durante la gestación y la lactancia con un alimento formulado para esa etapa, con relación calcio-fósforo adecuada, y aumentar la cantidad —no los suplementos— según la demanda.
  • Controlar el peso de la camada y ofrecer alimentación complementaria a los cachorros desde las 3 a 4 semanas para aliviar la carga de la madre.
  • Vigilar de cerca a las perras pequeñas con camadas grandes durante todo el primer mes, y a las que ya tuvieron un episodio: la recurrencia en partos posteriores es alta.
  • Conversar con el tutor sobre esterilización cuando no hay un proyecto de crianza responsable detrás.

Vale la pena advertir también sobre los cachorros: una madre en eclampsia deja de producir leche adecuadamente, y los cachorros de razas pequeñas pueden entrar en hipoglucemia en cuestión de horas. La urgencia rara vez es de un solo paciente. Revisar la camada completa, pesarla y dar pauta de manejo de neonatos es parte del mismo caso, igual que descartar complicaciones del posparto en la madre tras una distocia reciente.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo aparece la eclampsia después del parto?

El momento de mayor riesgo es el peak de lactancia, habitualmente entre la segunda y la tercera semana posparto, aunque puede presentarse antes o en torno al parto. Afecta sobre todo a perras de razas pequeñas con camadas numerosas.

¿Puedo darle calcio a mi perra en pastillas para prevenirla?

No durante la gestación: suplementar calcio antes del parto altera la regulación hormonal del calcio y aumenta el riesgo de eclampsia en la lactancia. La suplementación oral se indica después de un episodio o en casos puntuales, siempre bajo prescripción veterinaria.

¿Los cachorros pueden seguir mamando durante el tratamiento?

No. Se separan de la madre entre 12 y 24 horas y se alimentan con sustituto lácteo, porque mantener la lactancia hace que el calcio vuelva a caer. Después se reincorporan de forma gradual y, en camadas grandes, con alimentación complementaria.

¿Cómo evito que la perra recaiga después del alta?

Con indicaciones escritas, suplementación indicada por el veterinario y controles agendados durante el resto de la lactancia. En Wirevet esas indicaciones quedan en la ficha del paciente y los controles se programan con recordatorios automáticos al tutor, que es lo que en la práctica evita la segunda urgencia.

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