Mastitis en perras y gatas: cómo reconocerla a tiempo

La camada nació bien, la madre come, todo parece en orden. Al tercer o cuarto día una mama se ve más grande, caliente y la perra gruñe cuando los cachorros se acercan a ese pezón. Esa es, muchas veces, la primera señal de una mastitis: una inflamación de la glándula mamaria que puede pasar de molestia a urgencia en menos de 48 horas.
Qué es y por qué aparece
La mastitis es la inflamación de una o varias glándulas mamarias, casi siempre de origen bacteriano. Los microorganismos entran por el conducto del pezón —favorecidos por grietas, heridas de las uñas de los cachorros o una cama sucia— y con menor frecuencia llegan por vía sanguínea. Las bacterias más aisladas son Staphylococcus spp., Escherichia coli y Streptococcus spp., todas habitantes normales de la piel que se vuelven un problema cuando encuentran leche estancada donde multiplicarse.
Por eso el factor de riesgo central no es la suciedad sino la acumulación de leche sin drenaje: un destete brusco, la muerte de parte de la camada, cachorros que prefieren siempre las mismas mamas o un cachorro débil que no succiona. También puede aparecer en hembras con pseudogestación, sin haber tenido cría.
Señales que se ven en casa
La mastitis aguda es bastante evidente si se sabe qué mirar. Conviene revisar la cadena mamaria una vez al día durante toda la lactancia:
- Mama endurecida, caliente y dolorosa, a menudo con la piel enrojecida o de tono violáceo.
- Leche alterada: amarillenta, achocolatada, con grumos o sangre. Una gota expresada con suavidad basta para notar la diferencia con una mama sana.
- La madre rechaza amamantar, se acuesta boca abajo o gruñe cuando los cachorros buscan.
- Signos generales: decaimiento, falta de apetito y fiebre. La combinación de mama dolorosa más fiebre es motivo de consulta el mismo día.
- Cachorros que lloran, no ganan peso o se enfrían: muchas veces es el primer indicio de una mastitis subclínica, la forma sin signos externos claros.
Cuando la leche se vuelve tóxica
Este es el punto que más se subestima. En una glándula infectada la leche cambia sus propiedades físicas, químicas y bacteriológicas, y puede volverse tóxica para la camada. El llamado síndrome de leche tóxica produce cachorros llorones, distendidos, con diarrea, deshidratación y ano enrojecido; sin intervención, la mortalidad de la camada sube rápido. En esos casos el veterinario suele indicar retirar a los cachorros de la mama afectada y evaluar alimentación con sustituto lácteo, siguiendo los mismos cuidados que revisamos en cachorros recién nacidos.
El cuadro más grave es la mastitis gangrenosa: la glándula se necrosa, la piel toma color oscuro y la hembra puede caer en sepsis. Ahí ya no hablamos de antibiótico oral en casa sino de hospitalización, fluidoterapia y a veces cirugía para retirar el tejido muerto.
Cómo se trata
El tratamiento lo define el veterinario tras palpar, revisar la leche y evaluar el estado general. En términos generales incluye:
- Antibióticos compatibles con la lactancia, idealmente guiados por cultivo y antibiograma en casos que no responden.
- Antiinflamatorios y analgesia: el dolor mamario es intenso y, si no se controla, la hembra deja de permitir la succión.
- Compresas tibias y drenaje suave varias veces al día para favorecer la salida de leche en las mamas no gangrenosas.
- Manejo de la camada: mantener la lactancia en las mamas sanas siempre que sea seguro, porque el vaciado ayuda a la resolución.
- Cirugía en abscesos o necrosis, con hospitalización y soporte.
Nunca se debe automedicar con antibióticos humanos ni con antiinflamatorios de la casa: varios son tóxicos y muchos pasan a la leche. Tampoco sirve vendar la mama para "que baje", porque agrava la retención.
Prevenir es manejar el destete
La prevención se juega en tres frentes: higiene del área de parto —cama limpia y seca, uñas de los cachorros recortadas—, revisión diaria de la cadena mamaria para que todas las mamas se usen, y sobre todo un destete gradual. Cortar la lactancia de un día para otro deja la ubre llena y sin salida. Lo habitual es reducir de forma progresiva el alimento de la madre y separar a los cachorros por períodos crecientes durante una o dos semanas.
En la clínica, este tipo de seguimiento gana mucho con una ficha clínica que permita registrar el peso de los cachorros control a control y programar el recordatorio de revisión posparto. Un cuadro detectado el día tres es un antibiótico; el mismo cuadro detectado el día siete puede ser un pabellón. Para las hembras que no se destinarán a reproducción, la esterilización elimina además el riesgo de piometra y reduce el de tumores mamarios.
Preguntas frecuentes
¿Los cachorros pueden seguir mamando si la perra tiene mastitis?
De las mamas sanas normalmente sí, y el vaciado ayuda a la recuperación. De la mama afectada no: la leche puede estar contaminada y provocar el síndrome de leche tóxica. La decisión la toma el veterinario según el aspecto de la leche y el estado de los cachorros.
¿Puede una gata tener mastitis?
Sí, aunque se ve con menos frecuencia que en perras. Las causas y las señales son las mismas: mama caliente y dolorosa, leche alterada, decaimiento y gatitos que no suben de peso. En gatas el cuadro tiende a pasar inadvertido más tiempo porque suelen esconder a la camada.
¿Cómo diferencio una mastitis de una mama simplemente congestionada?
La congestión por acumulación de leche es firme pero no duele de forma marcada, la piel mantiene su color y la hembra sigue amamantando sin fiebre. En la mastitis hay calor local, dolor intenso, cambio de color de la piel o la leche y compromiso del estado general. Ante la duda, palpar y consultar.
¿Cada cuánto debería controlar a la madre después del parto?
Lo recomendable es un control veterinario en las primeras 48 horas y otro alrededor de la primera semana, además de la revisión diaria de las mamas en casa. En Wirevet la clínica puede dejar programados esos controles y los recordatorios automáticos al tutor desde el momento del parto, para que ninguno se pase por alto.
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