AINEs en perros y gatos: cómo usar los antiinflamatorios de forma segura

Los antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) son la base del manejo del dolor en artrosis, cirugías y lesiones de perros y gatos. Bien indicados mejoran enormemente la calidad de vida; mal usados, pueden provocar úlceras, daño renal o hepático. Repasamos cómo funcionan, quiénes tienen más riesgo y qué controles conviene hacer.
Qué son los AINEs y cómo actúan
Los AINEs inhiben las enzimas ciclooxigenasa (COX-1 y COX-2), responsables de producir prostaglandinas que median la inflamación, el dolor y la fiebre. El problema es que esas mismas prostaglandinas también protegen la mucosa del estómago y mantienen el flujo de sangre al riñón, sobre todo cuando el paciente está deshidratado o con presión baja. Por eso los fármacos veterinarios modernos (como meloxicam, carprofeno, firocoxib o robenacoxib) buscan ser más selectivos sobre la COX-2, aunque ninguno está exento de efectos adversos.
Efectos adversos más frecuentes
- Digestivos: son los más comunes: vómitos, diarrea, falta de apetito y, en casos graves, úlceras con heces negras (melena) o vómito con sangre.
- Renales: en pacientes deshidratados, hipotensos o con enfermedad renal previa pueden precipitar una insuficiencia renal aguda. Los gatos son especialmente sensibles.
- Hepáticos: en perros se describen reacciones hepáticas idiosincráticas, poco frecuentes pero potencialmente serias, por lo que se recomienda controlar enzimas hepáticas en tratamientos prolongados.
Por qué los gatos requieren más cuidado
El gato metaboliza mal muchos fármacos por su limitada capacidad de glucuronidación hepática. Por eso existen pocos AINEs aprobados para la especie y con indicaciones acotadas. Las guías de la ISFM y la AAFP recomiendan evitar los AINEs en gatos con azotemia progresiva o pérdida de peso y usarlos con mucha precaución, si es que se usan, en gatos con enfermedad renal crónica en estadios IRIS 3 o 4. Nunca se debe dar a un gato un antiinflamatorio indicado para perros ni ajustar la dosis "a ojo".
Errores que se deben evitar
- Medicar con fármacos humanos: el ibuprofeno, el naproxeno o el ácido acetilsalicílico pueden causar úlceras y daño renal graves; el paracetamol es altamente tóxico para los gatos. Revisa nuestra guía sobre intoxicación por medicamentos humanos.
- Combinar dos AINEs o un AINE con corticoides: multiplica el riesgo de úlcera digestiva. Al cambiar de un fármaco a otro, el veterinario suele indicar un período de descanso ("lavado").
- Usar AINEs en un paciente deshidratado: un perro con vómitos o diarrea, o un gato que no está comiendo, no debería recibir un AINE sin evaluación previa.
- Ajustar la dosis por cuenta propia: las formulaciones veterinarias se dosifican según el peso; subirla no mejora el efecto y sí aumenta la toxicidad.
Controles recomendados en tratamientos largos
En pacientes con artrosis u otras condiciones crónicas, el WSAVA Global Pain Council aconseja buscar la dosis mínima eficaz y reevaluar periódicamente. En la práctica eso se traduce en:
- Perfil bioquímico (función renal y hepática) y urianálisis antes de iniciar, especialmente en pacientes senior.
- Controles de laboratorio periódicos mientras dure el tratamiento, con una frecuencia definida por el veterinario.
- Educar al tutor para suspender y consultar ante vómitos, heces negras, decaimiento o cambios en la sed y la orina.
- Combinar con medidas no farmacológicas: control de peso, ejercicio adaptado y fisioterapia, que permiten reducir la dosis.
Alternativas y terapia multimodal
Cuando un AINE no se tolera o está contraindicado existen otras opciones: analgésicos de distinto mecanismo, terapias como los anticuerpos monoclonales anti-NGF para el dolor por artrosis, y el manejo multimodal que combina fármacos, nutrición y rehabilitación. La elección depende del paciente, sus enfermedades concomitantes y sus exámenes.
El rol del registro clínico
Gran parte de los problemas con AINEs se previene con información ordenada: saber qué fármaco recibe el paciente, desde cuándo, a qué dosis y cuándo fue su último perfil renal. Con la ficha clínica de Wirevet y la receta digital el equipo ve de un vistazo los tratamientos activos, y los resultados de laboratorio quedan asociados al paciente para comparar valores en cada control. Más ideas en nuestro artículo sobre errores de medicación y seguridad del paciente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle ibuprofeno o paracetamol a mi perro o gato?
No. El ibuprofeno puede causar úlceras gástricas e insuficiencia renal en perros y gatos, y el paracetamol es altamente tóxico para los gatos incluso en dosis pequeñas. Usa solo antiinflamatorios veterinarios recetados por un médico veterinario.
¿Qué síntomas indican que el antiinflamatorio le está haciendo mal a mi mascota?
Vómitos, diarrea, falta de apetito, heces negras o con sangre, decaimiento y cambios en la sed o la cantidad de orina. Ante cualquiera de ellos conviene suspender el fármaco y consultar al veterinario de inmediato.
¿Cada cuánto hay que hacer exámenes si mi perro toma meloxicam o carprofeno de forma prolongada?
Lo habitual es un perfil bioquímico y urianálisis antes de iniciar y controles periódicos durante el tratamiento, con una frecuencia que define el veterinario según la edad y el estado del paciente. En Wirevet esos resultados quedan en la ficha del paciente para comparar los valores entre controles.
¿Los gatos pueden recibir antiinflamatorios?
Sí, pero solo fármacos aprobados para gatos, a la dosis indicada y tras evaluar su función renal. Las guías ISFM y AAFP recomiendan evitarlos en gatos con azotemia progresiva y usarlos con gran precaución en enfermedad renal avanzada.
Tratamientos y controles en una sola ficha
Con Wirevet ves los fármacos activos, las recetas y los exámenes de cada paciente en un solo lugar.