Terapia asistida con perros: los “dogtores” llegan a los hospitales chilenos

Perro de terapia tranquilo acompañando a una persona en un entorno de salud

En 2026 la terapia asistida con perros dejó de ser una curiosidad en Chile: en la Clínica Alemana de Santiago, perros entrenados apodados “dogtores” acompañan cada semana a pacientes con dolor crónico y en hemodiálisis. Detrás de cada visita hay un trabajo poco visible: el del equipo veterinario que certifica que el perro está sano, vacunado y, sobre todo, que disfruta lo que hace.

Qué son las intervenciones asistidas con animales

La IAHAIO, organización internacional que reúne a instituciones del área, distingue varias modalidades de intervenciones asistidas con animales:

  • Terapia asistida con animales: tiene objetivos terapéuticos definidos, la dirige un profesional de la salud (kinesiólogo, psicólogo, terapeuta ocupacional) y se registra su progreso.
  • Educación asistida con animales: objetivos pedagógicos guiados por un educador.
  • Actividades asistidas con animales: visitas recreativas o motivacionales, sin un plan terapéutico individual.

Hay que distinguirlas de los perros de asistencia, que viven con una persona con discapacidad y cuyo acceso a lugares públicos está regulado por ley. El ingreso de un perro de terapia, en cambio, depende de los protocolos de cada institución.

Qué está pasando en Chile

Según reportaron medios nacionales a mediados de 2026, la Clínica Alemana incorporó perros de terapia en su unidad de manejo del dolor, donde cuatro perros (dos labradores y dos shih tzu) acompañan sesiones semanales de rehabilitación física. Tres perros también visitan la unidad de hemodiálisis, que se presentó como el primer centro de diálisis del país en integrar este modelo, y el programa se ha extendido a psicooncología y hospitalización pediátrica.

Los perros pertenecen a la corporación Bocalán Confiar, creada en 2003 para impulsar la formación profesional de perros de asistencia en Chile. Los equipos de salud describen menos ansiedad y mejor disposición de los pacientes durante las sesiones: la presencia del perro ayuda a que el paciente “se desconecte” un rato de su enfermedad.

El rol del médico veterinario

Un perro que entra a un hospital convive con personas inmunodeprimidas, niños y adultos mayores. Por eso los programas serios exigen una evaluación veterinaria preventiva y controles periódicos. Los requisitos habituales incluyen:

  • Chequeo veterinario al menos una vez al año, con certificado de salud vigente.
  • Vacunas al día: antirrábica (obligatoria en Chile, ver vacunación antirrábica), polivalente contra moquillo, hepatitis y parvovirus, y tos de las perreras.
  • Examen coproparasitario negativo reciente y un plan de desparasitación interna y externa sin interrupciones.
  • Piel, oídos y ojos sanos: sin heridas, otitis, diarrea ni tos el día de la visita.
  • Uñas cortas, baño previo y pelaje cepillado.
  • Muchas guías hospitalarias excluyen a los perros alimentados con dieta cruda, por el riesgo de eliminar bacterias como Salmonella.

El veterinario también evalúa, junto al responsable del programa, si ese perro en particular es apto. No basta con que sea “bueno”: tiene que estar sano, sin dolor y con un temperamento estable frente a ruidos, olores y equipos médicos.

Bienestar del perro de terapia

Una buena intervención es buena para ambos lados. Los programas responsables cuidan que:

  • Las sesiones sean cortas y con descansos, agua y un espacio para retirarse.
  • El guía sepa leer las señales de calma y estrés: bostezos, lamido de labios, cola baja o intentos de alejarse.
  • El perro pueda “decir que no” y terminar la sesión antes si lo necesita.
  • Los perros mayores o con dolor articular se retiren a tiempo; la artrosis puede pasar desapercibida en un perro muy dócil.

Esto se alinea con el enfoque de los cinco dominios del bienestar animal, que considera también el estado emocional del animal y no solo su salud física.

Una oportunidad para las clínicas veterinarias

A medida que crezcan estos programas, fundaciones, colegios y centros de salud van a necesitar clínicas que emitan certificados, mantengan al día los calendarios sanitarios y documenten cada control. Con Wirevet, la ficha clínica guarda vacunas, coprológicos y certificados del perro; los recordatorios automáticos avisan cuando se acerca un refuerzo, y el carné de vacunación digital con QR permite al guía mostrar el estado sanitario del perro en la puerta del hospital.

Preguntas frecuentes

¿Cualquier perro puede ser perro de terapia?

No. Además de estar sano y vacunado, necesita un temperamento estable, tolerar la manipulación de extraños, ruidos y equipos médicos, y disfrutar de la interacción. Normalmente pasa por una evaluación de conducta y un entrenamiento específico junto a su guía.

¿Qué diferencia hay entre un perro de terapia y un perro de asistencia?

El perro de asistencia vive con una persona con discapacidad y la ayuda en su vida diaria, con acceso regulado por ley. El perro de terapia visita a muchas personas en hospitales, colegios o residencias como parte de un programa, y su ingreso depende de los protocolos de cada institución.

¿Qué controles veterinarios necesita un perro de terapia?

Lo habitual es un chequeo al menos anual con certificado de salud, vacunas al día (incluida la antirrábica), examen coproparasitario negativo y control de pulgas y garrapatas. Si el día de la visita presenta diarrea, tos, heridas u otitis no debe participar.

¿Cómo puede la clínica llevar el control sanitario de un perro de terapia?

Basta con mantener en su ficha las vacunas, los exámenes y los certificados con sus fechas. En Wirevet los recordatorios avisan antes de cada refuerzo y el carné digital con QR permite que el guía acredite el estado sanitario del perro ante la institución.

¿Atiendes perros de trabajo o de terapia?

Lleva vacunas, certificados y recordatorios de cada paciente en Wirevet, sin planillas ni papeles.

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