Intoxicación por cannabis en perros y gatos: signos y qué hacer

Médico veterinario examinando a un perro decaído durante una atención de urgencia

Llega un perro tambaleándose, con las pupilas enormes, sobresaltándose con cualquier ruido y goteando orina sin darse cuenta. El tutor jura que no comió nada raro. Es uno de los cuadros más reconocibles de la urgencia veterinaria moderna: intoxicación por cannabis. Y casi siempre el problema no es el diagnóstico, sino el silencio.

Por qué está aumentando

La exposición accidental al THC en mascotas viene creciendo de forma sostenida en los países donde el cannabis se ha vuelto más accesible. Una encuesta de la red estadounidense Veritas Veterinary Partners registró un aumento de 51 casos en 2021 a 102 en 2025 entre sus centros participantes, con los perros representando el 97% de los incidentes y los gatos apenas un 3%.

El patrón chileno es el mismo que se observa afuera: el autocultivo doméstico, los aceites, las galletas y los brownies con THC conviven con perros que exploran el mundo con la boca. Y el gran culpable no es la planta, son los comestibles: concentran mucho principio activo en poco volumen y suelen venir acompañados de chocolate, mantequilla o edulcorantes, con lo que una sola ingesta puede ser dos o tres intoxicaciones a la vez.

Cómo se ve el cuadro clínico

Los signos suelen aparecer entre 30 minutos y 3 horas después de la ingestión, y como el THC es muy liposoluble y se acumula en el tejido graso, el cuadro puede prolongarse 24 horas o más. Lo típico:

  • Ataxia y desorientación: el perro camina como borracho, se apoya en las paredes, se cae hacia un lado.
  • Depresión del sensorio: muy decaído, con la mirada perdida, aunque responde al llamado.
  • Midriasis: pupilas muy dilatadas y poco reactivas a la luz.
  • Incontinencia urinaria: goteo de orina sin postura de micción. Es uno de los signos más orientadores en perros.
  • Hiperestesia: sobresaltos exagerados frente a ruidos o al tacto, en contraste con la somnolencia general.
  • Bradicardia, hipotermia, hipersalivación, vómitos y temblores.
  • Casos graves: convulsiones, coma o depresión respiratoria, sobre todo con productos concentrados.

La buena noticia es que la letalidad es muy baja: la mayoría de los pacientes se recupera con manejo ambulatorio y solo alrededor de un 10% requiere tratamiento intensivo. La mala es que el cuadro se parece a cosas mucho peores.

El diagnóstico diferencial es la verdadera urgencia

Un perro atáxico, con pupilas dilatadas y bradicárdico también puede estar cursando una intoxicación por raticidas, un síndrome vestibular, una hipoglicemia, un traumatismo craneano o una intoxicación por organofosforados. Cada una tiene un manejo distinto y algunas no perdonan la demora.

Por eso el dato del tutor vale más que cualquier examen rápido. En la encuesta citada, un 38% de los tutores reconoció sentir vergüenza al informar la exposición al cannabis y un 36% ni siquiera contactó al veterinario. Ese silencio empuja al equipo clínico a exámenes innecesarios, hospitalizaciones evitables y horas perdidas. Decirlo no tiene consecuencias legales para el tutor: el veterinario no es fiscalizador, es quien tiene que descartar un cuadro neurológico grave.

Qué hacer si sospechas ingestión

  • No induzcas el vómito en casa. El THC tiene efecto antiemético y, si el paciente ya está deprimido, el riesgo de neumonía por aspiración es real.
  • Lleva el envase o una foto del producto: saber si eran flores, aceite o un comestible con chocolate cambia por completo la conducta.
  • Anota la hora aproximada de la ingestión y la cantidad estimada.
  • Ambiente tranquilo: poca luz, poco ruido, sin manipulación innecesaria durante el traslado.
  • Consulta siempre, aunque el cuadro parezca leve: los signos pueden profundizarse en las horas siguientes.

El manejo en la clínica

No existe antídoto específico. El tratamiento es de soporte: fluidoterapia, control de la temperatura corporal (estos pacientes se enfrían), monitoreo cardiovascular y neurológico, y un box silencioso. El carbón activado tiene indicación acotada a las ingestiones recientes en pacientes conscientes; la emesis solo se plantea si el animal aún está asintomático. En intoxicaciones graves algunos equipos recurren a emulsión lipídica intravenosa, aprovechando que el THC se une ávidamente a las grasas.

Clínicamente, lo que ordena la atención es el registro. Un triaje bien documentado con hora de ingestión, hora de ingreso, signos al examen y evolución por turnos permite que el veterinario de la noche entienda en 30 segundos qué pasó en la tarde. En Wirevet ese seguimiento vive en la ficha clínica electrónica y en el módulo de hospitalización: cada control queda con hora y responsable, y el historial de intoxicaciones del paciente queda a la vista en la siguiente consulta. Si además tu clínica atiende turnos de urgencia nocturna, esa trazabilidad es la diferencia entre un traspaso ordenado y un paciente que se explica de memoria.

Prevención: guardar como si fuera veneno

La recomendación es la misma que para cualquier tóxico doméstico: altura no basta, porque los perros saltan y los gatos escalan. Cierre real, mueble con puerta y, sobre todo, cero comestibles al alcance. Vale la pena revisar también el resto de la casa con la misma lógica que aplicamos a los alimentos tóxicos y a las plantas de interior, y tener a mano una guía básica de primeros auxilios antes de necesitarla.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la intoxicación por cannabis en un perro?

Los signos suelen aparecer entre 30 minutos y 3 horas tras la ingestión y ceder dentro de las 24 horas. Como el THC se acumula en el tejido graso, en algunos pacientes el decaimiento y la ataxia se prolongan más de un día, especialmente si comieron un producto concentrado.

¿Puede morir mi perro si comió marihuana?

La letalidad es muy baja y la mayoría se recupera con tratamiento de soporte, pero alrededor de un 10% de los casos requiere manejo más intensivo. El riesgo aumenta con aceites y comestibles concentrados, y cuando el producto además contiene chocolate o xilitol.

¿Debo decirle al veterinario que fue cannabis?

Sí, y cuanto antes mejor. El veterinario no cumple un rol fiscalizador: necesita el dato para descartar un traumatismo craneano, una hipoglicemia o una intoxicación por raticidas, que se ven parecidos pero se tratan distinto. Callarlo solo agrega exámenes y horas de hospitalización.

¿Los gatos también se intoxican con THC?

Sí, aunque mucho menos: representan cerca del 3% de los casos reportados, probablemente porque son más selectivos con lo que comen. Cuando ocurre, los signos son similares —ataxia, midriasis, hipersalivación— y el manejo también es de soporte.

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