Glándulas anales en perros y gatos: por qué se arrastran

Ese gesto tan característico de arrastrar el trasero por el suelo casi nunca es "porque tiene lombrices". La mayoría de las veces detrás está una molestia en los sacos anales, un problema muy frecuente, incómodo para la mascota y fácil de manejar cuando se detecta a tiempo.
Qué son los sacos anales
Los sacos anales, conocidos popularmente como glándulas anales, son dos pequeñas bolsas ubicadas a ambos lados del ano, aproximadamente en las posiciones de las 4 y las 8 del reloj. Producen un líquido oleoso de olor muy fuerte que, en condiciones normales, se vacía de forma natural con cada deposición y sirve para marcar el territorio y para la comunicación entre animales. El problema aparece cuando ese vaciado deja de ocurrir con normalidad.
Impactación, infección y absceso
La enfermedad del saco anal progresa en etapas de gravedad creciente:
- Impactación: el líquido se acumula y espesa porque los sacos no se vacían. Es la forma más común, y en gatos suele ser el problema principal.
- Saculitis (infección): el contenido retenido se infecta, se vuelve más denso o purulento y provoca dolor.
- Absceso: la infección forma una acumulación de pus que puede reventar la piel junto al ano, dejando una herida abierta que sangra o supura.
Síntomas: cómo detectarlo
Los signos se relacionan con el picor, el dolor y la incomodidad al sentarse o defecar:
- Arrastrar el trasero por el suelo o la alfombra (el clásico "scooting").
- Lamerse o morderse insistentemente la zona anal y la base de la cola.
- Olor fuerte y desagradable, a veces descrito como olor a pescado.
- Dolor al defecar o al sentarse, con molestia evidente.
- Enrojecimiento, hinchazón o una herida que supura junto al ano cuando ya hay absceso.
Por qué se producen
Varios factores predisponen a que los sacos no drenen bien: la obesidad y el mal tono muscular, las deposiciones blandas de forma crónica (que no ejercen la presión necesaria para vaciarlos), problemas de piel como la seborrea, alergias y una predisposición individual, más marcada en perros de razas pequeñas. Los gatos también los padecen, aunque con menor frecuencia que los perros.
Diagnóstico y tratamiento
El veterinario confirma el problema mediante la exploración y la palpación de los sacos anales. El tratamiento depende de la etapa: en la impactación simple basta con vaciar manualmente los sacos y eliminar el material retenido; si hay infección, se suman antiinflamatorios, lavados y antibióticos; y un absceso requiere drenaje, curaciones y, a veces, sedación. En casos recurrentes que no mejoran se puede plantear la extirpación quirúrgica de los sacos (saculectomía). Registrar cada vaciado y su frecuencia en la ficha clínica electrónica permite reconocer a los pacientes que recaen y planificar sus controles.
Prevención en casa y en la clínica
No conviene vaciar los sacos "por si acaso" en un animal sano, porque manipularlos sin necesidad puede irritarlos; el vaciado preventivo se reserva para mascotas con problemas repetidos. Sí ayuda a prevenir:
- Mantener un peso saludable y evitar el sobrepeso (revisa nuestra guía sobre obesidad en mascotas).
- Aportar una dieta con la fibra adecuada para lograr deposiciones firmes.
- Controlar de fondo las alergias y problemas de piel que perpetúan el cuadro.
- Programar vaciados periódicos con el veterinario solo en las mascotas propensas.
Para las mascotas que necesitan vaciados de mantenimiento, agendar controles recurrentes y activar recordatorios automáticos evita que el problema se repita por olvido. Si notas que tu mascota se arrastra o se lame con insistencia, lo más simple es reservar una hora online antes de que una simple impactación se convierta en un absceso doloroso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi perro arrastra el trasero por el suelo?
El motivo más frecuente es la molestia en los sacos anales por impactación o infección, no las lombrices. También puede deberse a picor o irritación de la zona. Si el gesto se repite, conviene que un veterinario revise y, si corresponde, vacíe los sacos.
¿Cada cuánto hay que vaciar las glándulas anales?
No existe una frecuencia fija ni conviene hacerlo en mascotas sanas sin síntomas. Solo los animales con problemas recurrentes se benefician de vaciados periódicos, cuya frecuencia define el veterinario según cada caso y queda registrada en su ficha para no perder el control.
¿Qué significa que mi mascota huela a pescado?
Ese olor intenso suele provenir del contenido de los sacos anales cuando se filtra o cuando la mascota se lame la zona. Es una señal de que los sacos podrían estar llenos, impactados o infectados, y amerita una revisión veterinaria.
¿La impactación de sacos anales es grave?
Por sí sola no es grave, pero si no se atiende puede progresar a infección y absceso, que sí son dolorosos y requieren drenaje y antibióticos. Detectarla temprano y vaciar los sacos a tiempo evita que llegue a esa etapa.
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