Criptorquidia en perros: testículo retenido, riesgos y cirugía

Cuando un cachorro macho crece y el tutor nota que "le falta un testículo", suele tratarse de criptorquidia: uno o ambos testículos no descendieron al escroto. No es solo un tema estético; el testículo retenido conlleva riesgos reales de salud que conviene resolver a tiempo.
Qué es la criptorquidia
La criptorquidia es una alteración del desarrollo en la que uno o ambos testículos no completan su descenso hacia el escroto y quedan retenidos en el abdomen o en el canal inguinal. En condiciones normales, ambos testículos deben estar en el escroto en las primeras semanas de vida, y si a los seis meses de edad uno o ambos siguen ausentes, se confirma el diagnóstico. Es una de las anomalías congénitas más frecuentes del aparato reproductor canino.
Según dónde se detenga el testículo, se habla de criptorquidia inguinal (en el canal inguinal, a veces palpable bajo la piel) o abdominal (dentro de la cavidad, no palpable). Puede ser unilateral —lo más común— o bilateral, cuando ninguno de los dos desciende.
Por qué es un problema de salud, no solo estético
El principal motivo para no ignorar un testículo retenido es el riesgo oncológico. La temperatura corporal interna, más alta que la del escroto, favorece cambios en el tejido testicular, y los estudios estiman que un testículo criptorquídico tiene alrededor de 13 veces más riesgo de desarrollar tumores testiculares que uno alojado normalmente. A esto se suma:
- Torsión testicular: el testículo abdominal puede torcerse sobre su cordón, cortando el riego sanguíneo y provocando un cuadro de dolor agudo que requiere atención urgente.
- Alteraciones hormonales y de conducta: ciertos tumores producen hormonas que generan cambios en la piel, el pelaje o el comportamiento.
- Infertilidad: en la forma bilateral, ninguno de los dos testículos produce espermatozoides viables.
Es hereditaria: por qué no se debe criar
La criptorquidia tiene un componente genético y se considera hereditaria, por lo que los perros afectados no deberían destinarse a la reproducción, aunque uno de sus testículos funcione. Criar con animales criptorquídicos perpetúa la condición en la descendencia. Es más frecuente en razas pequeñas y toy, como caniche, pomerania y yorkshire terrier, aunque puede aparecer en cualquier perro macho.
Cómo se diagnostica
El primer paso es la palpación del escroto y de la región inguinal durante la revisión clínica. Si el testículo no se palpa, la ecografía abdominal es la herramienta de elección para localizarlo antes de la cirugía, ya que permite ubicarlo entre el riñón y el canal inguinal. Registrar estos hallazgos con precisión en la ficha clínica del paciente facilita planificar la intervención y hacer seguimiento del caso. Puedes complementar el control con nuestra guía de ecografía veterinaria.
El tratamiento: orquiectomía
La recomendación estándar es la extracción quirúrgica (orquiectomía) de ambos testículos: el retenido, por su riesgo tumoral y de torsión, y el descendido, para evitar transmitir la condición y aprovechar los beneficios de la castración. El abordaje del testículo abdominal es más complejo que una castración convencional, ya que implica acceder a la cavidad, y en algunos centros se realiza por laparoscopia. Lo ideal es programarla de forma preventiva una vez confirmado el diagnóstico, sin esperar a que aparezcan complicaciones.
Si estás evaluando el procedimiento, revisa también nuestro artículo sobre esterilización de perros y gatos en Chile y la importancia de mantener el Registro Nacional de Mascotas al día.
Cómo ayuda Wirevet a la clínica
Detectar y resolver una criptorquidia a tiempo depende de un buen seguimiento. Con Wirevet, el equipo veterinario puede dejar registrado el hallazgo en la ficha desde el primer control del cachorro, programar la cirugía y enviar recordatorios automáticos al tutor para que no posponga la intervención. Todo el historial —controles, ecografía, cirugía y postoperatorio— queda trazable en un solo lugar. Conoce todas las opciones de plan para tu clínica.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se confirma la criptorquidia en un perro?
Los testículos deben descender al escroto durante las primeras semanas de vida. Si a los seis meses de edad uno o ambos siguen ausentes del escroto, se considera criptorquidia y conviene evaluar el tratamiento con el veterinario.
¿Es peligroso dejar el testículo retenido sin operar?
Sí. El testículo retenido tiene alrededor de 13 veces más riesgo de desarrollar tumores testiculares y puede sufrir torsión, un cuadro doloroso y urgente. Por eso se recomienda la extracción quirúrgica preventiva.
¿Un perro criptorquídico puede reproducirse?
No debería usarse para cría porque la criptorquidia es hereditaria y se transmite a la descendencia. Además, cuando es bilateral suele acompañarse de infertilidad porque ningún testículo produce espermatozoides viables.
¿Cómo se localiza un testículo que no se palpa?
Mediante una ecografía abdominal, que permite ubicar el testículo en el abdomen o en el canal inguinal antes de la cirugía. Dejar registrado el hallazgo en la ficha clínica del paciente ayuda a planificar la intervención y su seguimiento.
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